Cultura

El teatro en sus manos

Hoy arranca la XXXI Feria Internacional del Títere de Sevilla. Un fantástico teatro hecho
de cuerdas, maderas y manos que se moverán para contar maravillas.

el 12 may 2011 / 12:58 h.

Recuerdo cuando era niño en una calle de Triana a dos hombres y una niña que ponían una tela negra y dos palos en la pared y hacían Los Cristobitas. Los títeres, cuyas cabezas eran latas de leche condensada, nos mantenían embobados durante los breves minutos que duraba la historia. Al final, respirando profundamente y con los ojos todavía como platos, les tirábamos la perra gorda con la que íbamos a comprarnos un cartuchito de pipas”, rememora con nostalgia Manolo Gómez, un titiritero cincuentón que lleva media vida entre marionetas y bambalinas. Hoy vuelve el espectáculo a Sevilla con el arranque de la XXXI edición de la Feria Internacional del Títere de la ciudad hispalense.

¿Que no la conocía? Pues no espere más y adéntrese en el deslumbrante mundo de la marioneta. Un total de 19 compañías de todo el mundo convertirán la ciudad en un gran escenario en el que se presentarán los diferentes estilos y formas que los espectáculos de títeres pueden tomar, desde guantes a varillas, hilos, sombras o muppets. Y es para todos los públicos.

Con un aire entre bohemio y romántico, Manolo Gómez, de la compañía sevillana Albero, se define a sí mismo como un “hombre del Renacimiento”, y no es para menos porque sus obras recrean a la perfección los arcaicos espectáculos de antaño. Manolo, como buen titiritero que es, hace las veces de actor, diseñador, director y además él mismo construye las marionetas, la escenografía e incluso ha hecho la adaptación de su último espectáculo shakespeariano. Un costoso y laborioso trabajo; pero como él dice, “es su vida”. Y como no podía ser de otra forma, dice guardar mucho afecto a sus títeres: no sólo son herramientas de trabajo; “yo les felicito las pascuas a todas mis marionetas”, dice.

Manolo ha cuidado hasta el último detalle de su nueva obra, Romeo y Julieta, de modo que la interpreta de la misma manera que se hacía allá por el siglo XVI. “He construido una reproducción del teatro londinense The Globe, el de la compañía del joven Shakespeare”, y no le falta ni un detalle: en la entrada se puede leer hasta la frase que daba la bienvenida al público, Totus Mundus agit histrionem, la traducción es algo así como que Todo el mundo es teatro. ¡Cuánta razón tenían!

 La dulce Dorothy también se dejará ver por los escenarios sevillanos gracias a la representación de la longeva obra Mago de Oz, de la compañía sevillana Búho y Maravillas. Se trata de un número que fusiona el flamenco con el teatro de títeres y que no dejará indiferentes ni a grandes ni a pequeños. “Son funciones familiares. Disfrutan tanto los adultos como los niños, cada uno a su forma”, comenta Juan Luis Clavijo, actor marionetista de la compañía.

Quince personas forman parte de Mago de Oz, una obra respaldada por el trabajo de esta compañía que cuenta con una larga trayectoria, ya que son veteranos en esto del espectáculo: llevan en activo desde los años ochenta. Y cómo se hace uno titiritero, se preguntarán ustedes. Pues con vocación teatral. “Se puede decir que se nace marionetista”, señala Juan Luis. Esta compañía también elabora el espectáculo por sí misma. Un complejo proceso de producción que suele oscilar entre uno y dos años de trabajo y con un presupuesto aproximado de nada más y nada menos que 50.000 euros. “No es lo mismo hacer una marioneta destinada a la venta que para un espectáculo, que son mucho más costosas”, cuenta Juan Luis.

Más de 30 años avalan a esta feria titiritera, una serie de espectáculos fantásticos con los que los padres se vuelven niños y los niños –cómo no– disfrutan de lo lindo, que para eso se creó.

  • 1