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El techo de Laura

La selectividad impide estudiar Medicina en Sevilla a dos alumnas con nota máxima de FP

el 14 ago 2010 / 18:12 h.

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Las dos alumnas que se han quedado fuera de Medicina en la Universidad de Sevilla.

Laura Vaya, una estudiante de FP de 19 años, telefoneó a este periódico un domingo a las cuatro de la tarde. Había leído una información sobre cómo el alumnado de FP superior se impuso al de Bachillerato en el acceso a las carreras sanitarias. Lo que enfureció a Laura fueron las explicaciones de la Secretaría General de Universidades: la FP había sido competitiva con el Bachillerato en titulaciones de gama media, con notas de corte rondando el notable, pero en la cúspide de las carreras más demandadas o con pocas plazas, como Medicina o Biotecnología, apenas hubo repercusión.

"¿Qué quiere decir eso?", preguntó, furiosa, desde el otro lado del teléfono. Puede que el nivel de los alumnos de FP no haya alcanzado las cotas más altas del acceso universitario, reservadas a los mejores estudiantes, y parece que la mayoría de esos alumnos procede de Bachillerato y que su media en la selectividad ha elevado el techo para entrar en Medicina, con una nota de corte altísima: 12,275. "¿Eso quiere decir?", insistió Laura. Eso parece. "Entonces no está bien, porque a mí la selectividad no me permitía sacar más nota de la que he sacado (12) y todavía tengo a 294 por delante en la lista de espera para estudiar Medicina en Sevilla", replicó.


Al poco, Laura se presentó en el periódico con su expediente -una lista incontestable de dieces-, con su madre, con una copia del recurso de protesta que llevó a la Consejería de Innovación, otra con el escrito que había presentado al Defensor del Pueblo y con la lista de admitidos y no admitidos en Medicina.


Laura y su compañera de clase María Teresa Ortiz, de 20 años, acabaron el ciclo de FP de Anatomía con matrícula de honor. En ninguna asignatura bajaron del 10 y su media para entrar en Medicina -tras aplicar el sistema de ponderación- llegó a 12 puntos, el máximo que les permitía la nueva selectividad. Sólo cuatro estudiantes de FP en toda Andalucía accedieron a Medicina en la primera adjudicación de plazas y ellas no estaban en la lista. La normativa no la compartían. Lo que sí tenían claro es que las dos querían ser médico. Habían estudiado juntas en el instituto Ilipa Magna de Alcalá del Río, terminaron el Bachillerato y aprobaron la selectividad con un 6,81 y un 6,5. Quedaron lejos del corte en Medicina, así que se matricularon en el ciclo superior de FP de Anatomía, jurando que no bajarían del 10 durante los dos años que duraba el ciclo. Aún era posible entrar.

Ex alumnos del mismo ciclo lo habían logrado, cuando la nota de corte quedó en 9,4.
Laura y Teresa empezaron en 2008 cuando existía una selectividad que reservaba un cupo de plazas para alumnos de FP, pero al terminar, en 2010, la selectividad había cambiado. El Plan de Bolonia se puso por medio y el Ministerio de Educación aprobó un nuevo sistema de acceso que metía en el mismo saco a los de FP y Bachillerato para que compitieran entre sí. Pero surgió una salvedad en Andalucía que perjudicó las expectativas de Laura y María Teresa: las universidades, por miedo a que los técnicos desplazasen a los preuniversitarios, ponderaron a la baja el ciclo de Anatomía, el más afín con Medicina, para que ningún alumno de FP pudiera aspirar a una nota superior al 12, mientras que los de Bachillerato tenían margen hasta 14. Sólo un ciclo de FP sanitario en toda Andalucía -Radioterapia- ha sido ponderado al alza para estudiar Medicina (con 0,20 en lugar de 0,10), y aún así la nota máxima sería un 13.


Laura no lo logró. Llegó hasta el techo legal, exprimió al máximo la nota para entrar, pero peleó con una mano atada a la espalda porque ser la mejor de la FP no bastó para desbancar a los mejores del Bachillerato. De haber seguido la misma selectividad, habría competido sólo con los suyos, y aunque el número de plazas disponibles para FP era más restringido (7% por carrera), lo habría conseguido. Pocos días después, se publicó la segunda adjudicación de plazas y, tras las renuncias de algunos, Laura y María Teresa lograron entrar en Medicina en la Universidad de Cádiz. Están exhultantes, pero aún tienen a 100 por delante para lograr plaza en Sevilla. No depende de ellas, porque su esfuerzo ya ha tocado techo. Así que sólo les queda esperar.

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