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El teléfono de la recompensa por Marta recibe 400 llamadas pero ninguna relevante

La mayoría pretendía recabar información, y otros estaban convencidos de poder orientar sobre su paradero pero sin ningún dato concreto que apoyase sus suposiciones. 

el 17 mar 2010 / 13:42 h.

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El benefactor anónimo quiere que se encuentre el cuerpo para paliar el sufrimiento de los padres de Marta.

El primer día que ha estado activo, el teléfono habilitado para que las pistas sobre el paradero del cuerpo de Marta del Castillo lleguen a la Policía a cambio de una recompensa de un millón de euros recibió una avalancha de llamadas, pero ninguna pista. El 697 249 622, que funcionará durante un mes, fue marcado repetidas veces por medios de comunicación y personas que querían obtener información, pero por pocos que quisieran aportarla.

El número habilitado por un ciudadano anónimo para premiar a quien pueda dar un dato certero que lleve a encontrar el cuerpo recibió unas 400 llamadas, 300 por la mañana y un centenar por la tarde, según detalló a este periódico el portavoz del abogado Adolfo Jiménez-Castellanos, que ejerce de mediador entre el benefactor y la Policía. El abogado, que atiende personalmente las llamadas, tuvo que recargar dos veces la batería del móvil.

Su portavoz, Sebastián García, explicó que también llamaron personas que están "convencidas" de poder orientar sobre el paradero de la joven, aunque no tienen nada que ver con el caso ni ningún dato concreto que justifique sus impresiones. Al no contener datos relevantes las llamadas ni siquiera han sido trasladadas a la Policía. Sí se hará con las que puedan tener una base fiable sobre dónde fue a parar Marta, desaparecida hace 14 meses, cuando su ex novio Miguel Carcaño la mató en su casa de León XIII, según él mismo confesó. El delegado del Gobierno ha alabado la iniciativa de este ciudadano anónimo y ha prometido que las fuerzas de seguridad indagarán todas las pistas.

Desde el día del crimen, Miguel asegura que no sabe dónde está el cuerpo de Marta porque se lo llevaron sus amigos Samuel Benítez y El Cuco. Éstos, que en principio confesaron haberla tirado al río, negaron más tarde conocer su paradero. La búsqueda en el agua fue infructuosa, como el posterior rastreo en el vertedero de basura, iniciado después de que Miguel contara que lanzó el cuerpo a un contenedor. Por último, se escarbó dos veces en un solar de Camas donde la ex novia de Miguel dijo que éste le había dicho que la había enterrado.

Tal cúmulo de mentiras y de búsquedas sin éxito ha llevado a los padres de Marta a una situación de impotencia de la que se ha compadecido este anónimo benefactor, que según Sebastián García "actúa movido por un interés puramente humanitario y en apoyo de la familia de la chica, para que acabe su sufrimiento".

Por eso ha depositado un millón de euros de recompensa bajo control del abogado cordobés Jiménez-Castellanos para que se le pague, también anónimamente, a quien aporte la pista definitiva. La medida, de la que no están excluidas personas cercanas a los imputados, ha levantado la polémica, aunque hasta los padres de Marta se han mostrado agradecidos y han confiado en que quien pueda tener alguna pista y aún no lo haya dicho, hable ahora.

No es la primera vez que se ofrecen recompensas ante situaciones así. La familia de Anabel Segura prometió en 1993 entregar 360.600 euros, aunque la joven murió el mismo día que la secuestraron. Los padres de la pequeña Mari Luz, también muerta el día que desapareció, llegaron a ofrecer 150.000 euros.

Advierten de que puede ser encubrimiento. Los abogados personados en el caso Marta del Castillo dijeron ayer que quien dé pistas sobre el paradero del cuerpo y reclame el millón de euros podría ser acusado de encubrir el crimen, lo que conlleva una pena de seis meses a tres años (artículo 451 del Código Penal).

Algunos han sugerido que el contrato de la recompensa podría ser declarado ilegal y anularse al constituir un pago para un delito de encubrimiento.

Otros han destacado a Efe que el posible encubrimiento debe ser analizado según el contexto, pues el impacto del caso Marta ha propiciado gran colaboración ciudadana de personas que, incluso meses después del crimen, acudieron a la Policía con datos que creían relevantes, aunque luego no dieran frutos.

Todos han coincidido, en cambio, en que esa posible colaboración sería "inmoral" ahora, más de un año después del crimen de Marta. Sólo así entienden que ese posible testigo "no haya dicho nada y, tras la recompensa, lo haga por dinero".

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