Economía

El temporal acentúa la crisis del campo con pérdida de cosechas

Olivar y frutas y hortalizas de invernadero son las producciones más perjudicadas

el 07 ene 2010 / 20:34 h.

No hace ni tres semanas que los agricultores andaluces miraban al cielo rogando que lloviera. Hoy, en cambio, ruegan basta. El temporal se está cebando con los olivares, parte de cuya cosecha aún está por recolectar, y las producciones hortofrutícolas de los invernaderos, a la vez que los campos de cereales comienzan a acusar un exceso de agua que, de seguir así, pudrirá sus raíces. En el terreno positivo, los embalses garantizarán la campaña de riegos en la cuenca del Guadalquivir de este año y también parte de la del siguiente.

Las estimaciones provisionales de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía fijan en un 30% las pérdidas ocasionadas por el prolongado temporal en el olivar que aún queda por recoger y en las frutas y hortalizas. Clara Aguilera, su titular, dijo ayer que en algunas comarcas olivareras, y debido a la fuerza de los vientos, la merma en la aceituna (al estar caída en el suelo o contener un exceso de humedad) asciende al 40%.

En los cultivos hortofrutícolas, al margen del perjuicio causado por el agua, habrá que agregar la aparición de epidemias y enfermedades en las plantaciones, de ahí que, ya en el medio plazo, aflorarán pérdidas adicionales, según la consejera. Mientras, la fresa y el arándano suman a las heladas de diciembre el impacto actual de las lluvias, y este cóctel, según la Consejería, hace que las mermas se eleven al 30%.

La consejera, que espera tener los datos definitivos de pérdidas la próxima semana, anunció que la Junta de Andalucía realizará aportaciones propias al Real Decreto que, a nivel estatal, otorgará ayudas para paliar los daños por el temporal en la agricultura y en las infraestructuras agrícolas.

Y en más cálculos entró el secretario general de la organización agraria UPA de Andalucía, Agustín Rodríguez. Consideró que, a causa de las lluvias, se perderá un 15% de la producción nacional de aceite de oliva, 180.000 toneladas menos.

"Los niveles de humedad son ahora muy altos y están afectando a los frutos". Eso sí, precisó Rodríguez, "la calidad está garantizada, sólo variará el porcentaje de virgen extra que se obtenga". ¿Se encarecerá el aceite de oliva? "Si realmente funcionaran las reglas del mercado, a menos producción el precio sería mayor", puntualizó el líder agrario.

"Las lluvias han conseguido en sólo unas semanas ser el principal quebradero de cabeza de los agricultores. Así, los oleicultores miran con desolación sus fincas para la actual cosecha", explican fuentes de COAG-Andalucía, asociación agraria que estima en un 20% la pérdida de la cosecha de Jaén, la provincia aceitera por excelencia.

"El agua ha tirado entre el 50% y el 60% de la aceituna al suelo, y con el factor añadido de que, a estas alturas, sólo se ha recogido un 10% de la cosecha. Al comenzar las precipitaciones a mediados de diciembre, las cuadrillas solamente habían trabajado una media de quince días. Eso como mucho, pues en algunos casos no han echado más de una semana", apuntó el secretario de COAG de Jaén, Rafael Civantos.

"No recordamos ningún año con unas pérdidas tan elevadas en una campaña y que afecten a prácticamente la totalidad de los olivareros. Los agricultores están desesperados". De hecho, los costes de recolección aumentarán al recogerse las aceitunas que ahora inundan los suelos.

Las parcelas que se sembraron en otoño de cereales de invierno (principalmente, trigo y cebada), lo hicieron sobre tierras secas, de modo que la germinación es lenta y en pésimas condiciones.

Pero ante la abundancia de lluvias, los tractores no han podido entrar en las tierras aún no sembradas, y en las que sí lo están la humedad es excesiva y podría pudrir las raíces -será en primavera cuando realmente estos cultivos necesiten más agua, y no ahora-. Esa tardanza cerealista podría provocar un trasvase de terrenos hacia el girasol, cuyas siembras son tardías.

Y todo ello dentro de un sector, el agroganadero, que padece una crisis de precios agregada a la económica, según denuncian las organizaciones del campo.

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