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El temporal deja carreteras cortadas y arroyos rebosados

Las lluvias regresarán el lunes después de dos jornadas de tregua.

el 25 dic 2009 / 20:33 h.

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Un torrente corría ayer por el rebosadero del pantano Los Molinos de Castilblanco.
Cinco días de lluvias y vientos huracanados han dejado un largo rastro de incidencias, aunque sin víctimas, en la provincia de Sevilla. En la tarde de ayer aún continuaban cortadas tres carreteras en Alcolea del Río -carretera SE-4104-, Aznalcóllar -carretera SE-4400, entre los puntos kilométricos 0,0 y 7,0- y en El Castillo de las Guardas -la A-476-, por el agua, que también mantenía interceptada la vía de ferrocarril entre las localidades de Cazalla de la Sierra y El Pedroso.

La celeridad con la que ha actuado los operarios de la Consejería de Obras Públicas permitieron restablecer la circulación en la A-363, entre el cruce de Villanueva de San Juan y Pruna, en la Sierra Sur, donde tuvo que ser cortado el tráfico temporalmente por el desbordamiento de un arroyo.

En la misma comarca se produjo una situación similar en la pedanía de Corcoya, en Badolatosa. Aquí, el arroyo San Fernando se desbordó en Nochebuena provocando inundaciones en calles y cocheras causando daños por un valor de 200.000 euros, según afirmó el alcalde, Luis Romero (IU).

En un pleno extraordinario se declaró Corcoya como zona catastrófica, una medida que estudiaba ayer el Ayuntamiento de Marchena con objeto de que puedan ser paliados económicamente los daños sufridos en la localidad a causa del fuerte viento.

En un comunicado, el Consistorio afirmaba que numerosos almacenes, industrias y naves del municipios se han visto afectados por las rachas de viento de hasta 70 kilómetros por hora, a lo que hay que sumar la lluvia.

La concejal de Seguridad Ciudadana, Francisca Malagón, resaltó los numerosos avisos recibidos por propietarios de naves industriales al ver cómo el viento se llevaba parte de los techos y otras estructuras.

También en Dos Hermanas, los bomberos trabajaron a destajo en la zona de Montequinto, Condequinto y alrededores para achicar agua de aparcamientos subterráneos y en sótanos de viviendas unifamiliares.

Todos estos destrozos, sin embargo, han traído un elemento positivo: la gran cantidad de agua llegada hasta los embalses que suministran a la provincia.

Un ejemplo de esto se ha dado en el pantano Los Molinos, en Castilblanco de los Arroyos, donde las lluvias habían superado hasta ayer los 70 litros por metro cuadrado, si bien en su entorno se han desbordado los arroyos. 

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