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El tiempo, aliado del Sevilla

El fondo de inversiones que posee el 65% de los derechos económicos que genere una posible venta de Luis Fabiano está sufriendo de lo lindo. Le queda un año de contrato con el Sevilla y con el propio jugador y para rentabilizar in extremis la gran temporada del goleador necesitaría venderlo ya.

el 15 sep 2009 / 05:09 h.

El fondo de inversiones que posee el 65% de los derechos económicos que genere una posible venta de Luis Fabiano está sufriendo de lo lindo. Le queda un año de contrato con el Sevilla y con el propio jugador y para rentabilizar in extremis la gran temporada del goleador necesitaría venderlo ya. Pero el Sevilla no quiere, aunque está obligado a igualar o vender si llega una oferta que alcance los 11 millones de euros, pero esa condición, que le da cierto sentido a la posición de los inversores, no está recogida en el contrato federativo, así que para hacer valer su derecho, el grupo tendría que acudir a los tribunales ordinarios de justicia, que como todos sabemos no son precisamente muy veloces a la hora de conocer el fondo de los asuntos. Y precisamente ese tiempo juega a favor del Sevilla, pero sobre todo del jugador, que en cualquier caso no actúa de mala fe, según derecho, y sí que quedaría libre mientras pleitean las otras dos partes el tiempo que haga falta. Por eso, dada la intención de ampliar el contrato, las tres partes, para evitar acudir a los tribunales, están casi condenadas a ponerse de acuerdo, aunque al jugador tampoco le viene mal del todo esperar y con la libertad en la mano hacer lo que tenga por oportuno y llevarse todo el dinero de la operación venidera. Un verdadero lío jurídico que complica mucho la salida de un jugador, en principio, muy apetecible en el mercado, que sin embargo se echa algo atrás cuando conoce que la negociación que se abriría para su compra sería muy complicada y a tres bandas, con muchos intereses que chocan.

Chaparro juega bien sus cartas. Con Lopera de por medio hay que ir pisando con pies de plomo y Paco Chaparro no es un entrenador ajeno a la manera de negociar del consejero delegado bético. Por eso, para evitar ciertas cosas, ya todo el mundo sabe que problema de dinero no es. Lopera, si no renueva a Chaparro, no podrá decir -o sí, porque él dice lo que quiere, pero no será verdad- que el trianero haya echado para atrás el contrato por su sueldo. Ha sido una feliz coincidencia que refuerza a Chaparro que se conocieran a la vez lo que ha aceptado como ficha si firma y lo que ha cobrado Héctor Cúper por unos pocos meses de trabajo, de mal trabajo, arreglado por el propio Chaparro. Por tanto, la negociación ya está donde le conviene al técnico y menos al consejero delegado. Remodelar la dirección deportiva y ajustar mucho más la lista de altas y bajas para la próxima temporada es el verdadero objeto de las controversias entre las dos posturas.

Suelo comercial entre las torres de acceso. Las cuatro torres de acceso al nuevo estadio Ramón Sánchez Pizjuán son las piezas clave de tan magna obra. Primero porque van a sostener el peso de las estructuras tan castigadas del antiguo estadio, cuya remodelación es obligatoria porque está bastante peor de lo que dicen. De hecho, buena parte del dinero del proyecto se va a dedicar al necesario saneamiento. Pero esas torres de acceso, que permitirán la comercialización de las galerías que queden entre ellas, también tendrán su propio espacio comercial, porque Urbanismo ha permitido que las torres, en vez de incrustadas en la construcción actual, se desplacen algo, por lo que tendrán un vuelo entre torre y torre que también se podrá convertir en galería. Más metros para la explotación en una zona en la que el metro cuadrado de local está por las nubes, pese a la crisis del mercado. El Sevilla, además, va a ejercer de promotora, es decir, que va a contratar la construcción y al menos de momento lo que tiene previsto es luego explotar directamente el suelo comercial que quede, por lo que después de los primeros años de dura carga financiera, luego tiene que empezar a ser hasta rentable una obra que costará una auténtica millonada hasta en su versión más modesta. El Ayuntamiento, por cierto, quiere que el Sevilla genere muchas plazas de aparcamiento.

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