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El típico día de un equipo condenado a descender

LA CONTRACRÓNICA. Como suele decirse, si el Betis no ganó al Málaga, no ganará a nadie. Su juego mejora, pero las derrotas no desaparecen.

el 03 nov 2013 / 23:12 h.

Esta imagen resume la frustración del Betis en La Rosaleda. La frustración del Betis en Málaga / Jorge Zapata Si el Málaga-Betis no correspondiese a la 12ª jornada sino a la 31ª, o la 32ª, o la 33ª, el 3-2 y las circunstancias que llevaron a él serían el indicio inequívoco, rotundo y fatal de que el equipo verdiblanco está condenado a descender a Segunda. Siendo como es el primer tercio de Liga, todo lo sucedido ya es un síntoma inquietante, terrorífico si al análisis se le añade el recordatorio de que el Betis recibe ahora al Barcelona, lo que suele equivaler a cero puntos, y visita después el Sánchez-Pizjuán, donde recibió cinco goles la última vez que pasó por allí. Y lo hará como el tercer peor conjunto de la Liga, de momento, porque está empatado a puntos con el colista y el penúltimo, así que el desastre es susceptible de agravarse en cuanto asomen Messi y Neymar. El Betis no mereció perder en Málaga. Hasta ahí, todos de acuerdo. Salvo la primera media hora, de nuevo horripilante por parte de Mel y sus futbolistas, el resto del partido fue más verdiblanco que blanquiazul. No hubo un recital, porque los dos contendientes bastante van a tener con no bajar de categoría, pero si alguien trató el balón con cierto sentido, mimo e incluso ambición, fue el Betis. Razón de más para justificar un título como el de esta contracrónica. Como suelen decir los aficionados ante derrotas de esta calaña, si el conjunto heliopolitano no ganó ayer, no ganará nunca. Es de suponer que no ocurrirá así y que tarde o temprano, más tarde que temprano si nos atenemos a la coyuntura, volverá a vencer, pero el presente es el presente. Es decir, la derrota en Málaga. Y sí, jugó bien, pero 1) el sistema defensivo tiembla en cuanto se le sopla un poco; 2) su rival le metió un gol en un saque de portero y otro tras un córner a favor y un contragolpe en el minuto 93, con un punto listo para meterse en el equipaje y seis jugadores del Betis contra cuatro oponentes en el área; y 3) el Betis está en esa clásica racha en la que sólo falta que se le lesione el utillero. Sin olvidar los dos penaltis fallados tres días antes, por supuesto. Indicios mil de un candidato indiscutible al descenso. Un pequeño apunte para Undiano Mallenco. Bueno, mejor no. Él solo se sigue descalificando con sus actuaciones. Quien no pita un penalti claro a cinco metros de la jugada es porque no quiere hacerlo. Otro síntoma más de que la víctima, haga lo que haga, está condenada.

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