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El torero en el banquillo

el 27 may 2012 / 19:41 h.

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José Ortega Cano sale de declarar ante el juez del caso en silla de ruedas.

Justo hoy, 28 de mayo, se cumple un año del accidente del extorero José Ortega Cano , en el que perdió la vida un vecino de la localidad de Castilblanco. Un año después la investigación del caso está cerrada desde hace algunos meses. Llega el momento de que el exmatador de toros se siente en el banquillo de los acusados para enfrentarse a una pena de prisión de cuatro años. Pero el juicio no será hasta marzo del año que viene, casi un año. El motivo: el retraso de los juzgados de lo Penal de Sevilla.

Resulta escandaloso que un caso no sea juzgado hasta casi pasado dos años, cuando la investigación del mismo se ha llevado con celeridad y eficacia. Al final, por un lado o por otro, la Justicia hace aguas y las consecuencias las acaban pagando las víctimas. Pero es que el problema no es una cuestión de que el acusado sea una persona conocida, es que la agenda de los Penales no da para más.

Sobrecargados de casos y con miles de sentencias por ejecutar y revisar (desde el caso Mari Luz los jueces temen que les ocurra como al juez Rafael Tirado , que no encarceló al asesino de la niña), los jueces no tienen más huecos en la agenda para poder señalar juicios. Más aún cuando se trata de una vista como ésta, que se desarrollará durante una semana, y en la que el procesado no está en prisión, lo que le daría prioridad para evitar el cumplimiento de plazos.

Con este panorama, el 12 de marzo José Ortega Cano tendrá que explicar en el juicio qué ocurrió la noche del 28 de mayo . Si iba a una velocidad excesiva, si había consumido alcohol... Extremos que el extorero negó en su declaración ante el titular del Juzgado de Instrucción que investigó el accidente. Él lo niega, pero en su contra tiene una serie de informes periciales, que harán que la vista sea interesante.De hecho, la clave del mismo va a estar en el controvertido informe de alcoholemia realizado por el Instituto de Medicina Legal. Según el mismo, Ortega Cano presentaba una tasa de 1,26 gramos de alcohol en sangre, más del doble de lo permitido.

La defensa del exmatador intentará tumbar y lograr la invalidez de este informe con un argumento claro y contundente: no se siguieron los trámites adecuados ni la cadena de custodia.¿A qué se refiere? Pues a que la sangre que fue examinada fue extraída en el hospital Macarena, donde Ortega Cano fue atendido e ingresado de las graves heridas que presentaba, con fines médicos y no para practicar la prueba de alcoholemia.

De hecho, el extorero no dio su consentimiento. Tampoco queda claro la cadena de custodia de la misma y las alteraciones que pudo sufrir. Motivos más que suficientes para el abogado para declararla nula. A su favor, Ortega Cano tiene que testigos del accidente, como los primeros efectivos que le atendieron, acudirán al juicio para negar que le notaran algún síntoma de haber tomado alcohol.

En el otro lado, estarán las acusaciones, que sostienen la validez de la prueba y aseguran que el oficio del juez ordenando al hospital que remitiera la muestra de sangre a Toxicología le da fuerza legal. Además, aseguran tener testigos que vieron aquella tarde-noche al exmatador consumiendo alcohol en locales de Burguillos y Castilblanco.

El otro punto interesante del juicio será la velocidad. Mientras que el informe de la Guardia Civil asegura que circulaba a 125 kilómetros por hora en una vía limitada a 90, el extorero ha aportado dos contrainformes que rebajan esta velocidad a entre 79 y 96 kilómetros por hora, aludiendo a unos fallos en el cálculo del Instituto Armado. Ortega Cano también va a llamar a declarar a cardiólogos para que expliquen sus afecciones cardíacas y que, según su declaración, son las que pudieron hacer que perdiera el conocimiento antes de impactar con el vehículo de Carlos Parra. La juez tendrá la última palabra.

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