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El toro suelto

No parece ayer sino hace mil años cuando Enrique Iniesta, en los últimos años de la Transición, de abrió en el Pasaje Los Azahares una librería de libros andaluces a la que llamó El Toro Suelto, nombre un tanto enigmático que él aclaraba tanto si venía a cuento como si no.

el 16 sep 2009 / 03:11 h.

No parece ayer sino hace mil años cuando Enrique Iniesta, en los últimos años de la Transición, de abrió en el Pasaje Los Azahares una librería de libros andaluces a la que llamó El Toro Suelto, nombre un tanto enigmático que él aclaraba tanto si venía a cuento como si no. Era el titular que había encontrado el director de un periódico en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera para explicar las heridas de varios transeúntes de la calle Sierpes cuando a la policía de aquel régimen se le ocurrió emprenderla a vergajazos con ellos sin ton ni son. "Un toro suelto de la Maestranza embistió ayer?" de esa forma los lectores pudieron al día siguiente leer tranquilamente la prensa: en España no pasaba nada digno de mención.

Ahora tampoco pasa nada. Que se lleve siempre 2.000 euros en el bolsillo para pagarse el traje o que un amigo le regale a otro un Jaguar forma parte de nuestra vida cotidiana. Lo vemos todos los días en los periódicos y llegamos a la última página con la seguridad de que, afortunadamente, vivimos en un país que marcha como la seda salvo por algunos incidentes como la noticia de ese buey suelto ayer en la Avenida Carlos III sembrando el pánico entre los automovilistas.

Es el signo de los tiempos, que decía Juan XXIII. Tras unas décadas de posmodernismo, por fin hemos aprendido a no distinguir entre un toro y un buey y, de paso, entre la maldad y la bondad. Por eso ahora las mentiras ya no tienen que publicarlas, obligados por la censura gubernativa, los medios de comunicación. Nos las decimos a nosotros mismos para poder seguir pensando que no pasa nada; no pasa nada salvo cuando una fiera salvaje como ese buey de una carreta rociera se atraviesa por medio de nuestra cotidianidad. Eso ha sido grave pero, afortunadamente, hemos sido capaces de sortear el peligro.

Antonio Zoido es escritor e historiador

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