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El trastorno bipolar del nuevo Sevilla

El Sevilla regaló momentos agradables ante el Getafe, fue un alumno de insuficientes ante el Granada y se postuló en Vallecas. Y en apenas 15 días de torneo. 

el 02 sep 2012 / 20:18 h.

El fútbol es una sucesión de imágenes y recuerdos. El Sevilla regaló momentos agradables ante el Getafe , fue un alumno de insuficientes ante el Granada y se postuló en Vallecas . Tres formas diferentes de reclamar protagonismo en apenas 15 días de torneo. 

Ante el Rayo de Paco Jémez, un loco que expone sus credenciales durante 90 minutos sin miedo a la calidad del rival, asumió la posesión del esférico y asedió la meta de Rubén. Botía es una especie de regulador de temperatura en la zaga y el tridente mágico, integrado por Trochowski, Jesús Navas y Negredo, funciona a pleno rendimiento cuando sonríe cerca de la guarida oponente. Es la fórmula del nuevo Sevilla. Míchel , un tipo inteligente y controlador, trata de diseñar un dibujo fiable.

La clave para sellar el pasaporte europeo será controlar la inercia negativa que brota desde el corazón del grupo en los momentos de asfixia. El Sevilla fue infinitamente superior al Rayo en el inicio, malogró dos penaltis, ocasiones de libro y, en pleno festival, desapareció para instalar el encuentro en la igualdad y la relativa desidia.

Si el Rayo, propuesta agradable para el aficionado imparcial y el periodista veleta, hubiese jugado con un '9' eficaz, el conjunto de Míchel hubiese perdido. Es inasequible al desaliento cuando controla y somete, pero inerme y vulnerable cuando el encargado de gobernar es el contrincante.

El encuentro de Vallecas fue una exposición de detalles. Hervás es un mediocentro fiable para un Primera con aspiraciones en los casos de urgencia, Botía transmite calma y serenidad en la zaga y Álex Rubio es el enésimo eslabón de una cadena, la fábrica, que funciona como el pulmón verde de una ciudad atrapada en el caos del tráfico.

La cantera debe asumir el papel protagonista en los momentos de carestía. Por necesidad y devoción. Y Míchel se rebeló cuando se cuestionó su fidelidad a las joyas del futuro. El Sevilla camina abrazado a la media inglesa por el sendero de la máxima. Con la certeza de que el objetivo real, Europa, sólo será posible si funciona de forma colectiva como un reloj suizo. Con precisión y solidez. Como dominó en Vallecas a intervalos. Exigiendo respeto.

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