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El triunfo de la resistencia

Cuatro años y medio de esfuerzo que han valido la pena. Eso es lo que afirma Mari Paz Caballero tras la sentencia del Tribunal Constitucional contra su despido en el Ayuntamiento de Bormujos en 2003 cuando estaba embarazada. Un tiempo en el que "ha sido duro no rendirse y seguir adelante". Foto: Gregorio Barrera.

el 15 sep 2009 / 07:47 h.

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Cuatro años y medio de esfuerzo que han valido la pena. Eso es lo que afirma Mari Paz Caballero tras la sentencia del Tribunal Constitucional contra su despido en el Ayuntamiento de Bormujos en 2003 cuando estaba embarazada. Un tiempo en el que "ha sido duro no rendirse y seguir adelante".

"Oé, oé, oé...", con estos vítores la recibieron el marido y el hijo de Mari Paz al conocer la noticia. Se habían enterado por la radio cuando ella estaba en el médico con su hija pequeña, Patricia, de cuatro años, la otra protagonista. "Hemos ganado, me decía mi marido, y no me lo podía creer".

Sin embargo, este final feliz después de cuatro años no le hace olvidar lo vivido. En enero de 2004 tendrían que haberle renovado su contrato por obra y servicio, como venía haciendo el Ayuntamiento de Bormujos desde el 2000, sin embargo lo que recibió 15 días antes y cuando estaba embarazada de ocho meses -Patricia nació el 25 de enero de 2004-, y de baja por riesgo, fue el preaviso de que no le renovarían. "Era incierto que se terminara la obra, porque la persona que fue a cubrir mi baja la contrataron para todo el año siguiente", afirma, "lo que fue un error por su parte".

Esta fue una de las pruebas presentada por la abogada Rocío Mateo Medina ante el tribunal de lo social número 8 de Sevilla, que le dio la razón, por lo que tras la baja maternal se reincorporó a su puesto de trabajo.

Entonces el Ayuntamiento recurrió al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que da la razón al consistorio y, aunque en 2005 le renuevan al concluir el año, y cuando ya estaba en el gobierno el actual alcalde Baldomero Gaviño (PDB) "me comunican que no voy a renovar". "Te enfrentas a mucha dificultad porque pierdes tu empleo y el resto de tus compañeros sigue allí y te preguntas por qué te tienes que ir tú. Era una injusticia", se lamenta.

Esta situación y el hecho de "los recuerdos por el dolor" pasado le hacen dudar sobre si se va a reincorporar a su trabajo en Bormujos cuando se hayan cumplido los trámites, "porque ahora tiene que llegar la sentencia al juzgado de Sevilla, y después el Ayuntamiento me tiene que comunicar la reincorporación".

Además, Mari Paz relata con tristeza cómo "me fui con la sensación de que los compañeros ni se atrevían a mirarme. La mayoría estaba en una situación de precariedad laboral y pensarían que si yo que estaba embarazada y tenía garantías voy a la calle...". "Era muy sutil, como que no querían que les mirara y recuerdo salir del ayuntamiento por la puerta falsa, como si la que hubiera hecho algo malo hubiera sido yo", destaca.

Ahora es optimista, "estoy disfrutando de mi trabajo y he comprobado que hay vida después de Bormujos", afirma, además anima a las mujeres "a pelear", y en complicidad con su abogada señala que "estamos en la historia del derecho".

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