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El triunfo fue para el campeón y el crédito, para el Numancia

El Real Madrid logró su primer triunfo de la temporada ante un Numancia muy atrevido que llegó a inquietar al último campeón de la Liga en un encuentro que, sin tener gran calidad, resultó entretenido.

el 15 sep 2009 / 11:48 h.

El Real Madrid logró su primer triunfo de la temporada ante un Numancia muy atrevido que llegó a inquietar al último campeón de la Liga en un encuentro que, sin tener gran calidad, resultó entretenido.

Nada tenía que perder el Numancia en el Bernabéu, así que el partido ofrecía vías trampeadas para los blancos. Los de Soria salieron sueltos, tal y como había vaticinado Bernd Schuster la víspera, y a los siete minutos ya dominaban en el marcador. El 10 rojo pudo ampliar la ventaja cuatro minutos después con un fuerte disparo desde fuera del área, en unos momentos en los que los visitantes se crecían en un Bernabéu que fue testigo del debut liguero del único refuerzo local, el holandés Rafael Van der Vaart, que causó grata impresión y además marcó un golazo.

Tampoco agacharon la cabeza los sorianos tras el empate a uno, logrado por Guti de un zurdazo que rozó en Boris y que supuso el gol número 5.000 del Real Madrid en la Liga. Instantes después, Barkero, de anotación aún más bella que la anterior, instalaba desde muy lejos el 1-2 para mayor alegría de los seguidores castellanos, que disfrutaban el momentáneo liderato de su equipo entonando el "Soria entera está de borrachera".

Pero los excesos suelen ser nocivos y la embriaguez balompédica se tornó en ligera jaqueca para la afición soriana cuando, en tan sólo siete minutos, el Madrid dio la vuelta al partido con goles del efectivo Higuaín -que sin nuevas incorporaciones tiene en sus pies la oportunidad de su vida- y de Van der Vaart, éste de bella ejecución: desde el vértice del área y pegado al palo.

Y puede que alguno, incluso, padeciese de migraña, cuando a falta de cinco para el descanso Cisma erró un despeje e introdujo de cabeza el balón en sus propias mallas, lo que abrió paso al primer triunfo liguero de la temporada del último campeón.

Hasta el final. La segunda mitad sirvió para que el partido mantuviese su estatus de vistoso, con un Numancia que demostró enorme talla y frescura y que a los once de la reanudación acortaba la diferencia mediante una falta directa que clavó Moreno y que para alguno sirvió de analgésico. Que en dosis doble necesitaron seguramente Metzelder y Diarra tras arrearse mutuamente un soberbio cabezazo, en desafortunada acción en el centro del campo a falta de un cuarto de hora para la conclusión.

El Numancia, que siguió tocando bien, apretó literalmente hasta el último minuto, en el que Del Pino pudo nivelar el partido, pero no llegó a un balón en el área chica. El Madrid se llevó los tres puntos, pero el crédito se lo llevaron los de Soria.

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