Local

El TSJA censura el primer libro de Ciudadanía y readmite la objeción

El Alto Tribunal vuelve a permitir a un alumno de Huelva faltar a clase porque el manual es "adoctrinador" y "sectario".

el 20 oct 2010 / 20:22 h.

TAGS:

Juan José Abad, autor del libro, ante los juzgados de Sevilla, donde testificó en febrero.

"Ningún libro de texto pasaría un juicio por su objetividad". Fue la conclusión del profesor Juan José Abad, autor del manual de Educación para la Ciudadanía de la editorial McGraw Hill, tras declarar durante dos horas en la Sala Tercera del TSJA, que juzgaba el recurso de una familia de Huelva contra su libro. El Alto Tribunal andaluz acaba de confirmar aquella tesis en una sentencia que vuelve a permitir al hijo de los recurrentes no "asistir a las clases de esta asignatura ni a ser evaluado mientras se imparta con el libro de texto" de Abad, al que califica de "adoctrinador".

Es la primera vez que, en democracia, la Justicia censura un libro de texto completo y readmite la objeción contra EpC en los institutos de Secundaria donde se esté usando el manual de McGraw Hill, aunque por ahora el fallo sólo sea aplicable al joven recurrente. La Consejería de Educación eludió confirmar ayer si retirará el manual de todos los institutos donde se está usando.

Anular el libro de texto ha sido una decisión del TSJA, el mismo tribunal que desencadenó la polémica en torno a EpC al permitir objetar por primera vez contra una asignatura obligatoria en España, y el primero que ordenó anular contenidos concretos -sobre igualdad de género y homosexualidad- porque "rebasaban" los límites de la enseñanza e "invadían" el terreno de la moral, "potestad de la familia".

El camino judicial que abre esta nueva sentencia sigue la misma dirección que los dos anteriores: los magistrados andaluces concluyen que el libro de EpC -como antes la asignatura- vulnera dos derechos constitucionales, el de libertad ideológica y religiosa (16.1) y el "derecho a recibir una formación moral acorde con sus convicciones" (27.3). Son los mismos principios que la familia de Bollullos Par del Condado consideraron vulnerados cuando se estrenó EpC en el instituto de su hijo, en 2008.

En realidad fue el propio Tribunal Supremo el que apuntó en esta dirección. Al unificar el criterio sobre Ciudadanía, en un fallo de enero de 2009, el Supremo declaró que la objeción de conciencia contra EpC era "ilegal" y que la materia per se no servía para adoctrinar a los niños. El fallo obligó a regresar a clase a miles de alumnos objetores, pero también recordó a las familias que, aunque el currículum de la asignatura no podía invadir conciencias (por tratarse de un documento técnico), un libro de texto o un profesor sí tenían ese poder, porque entraban en contacto directo con los alumnos. En cuyo caso las familias podían volver a denunciar los hechos en los mismos términos en que lo hicieron con la asignatura de EpC.

Argumentos. Así fue. En menos de un mes se presentó el primer recurso contra un manual. El TSJA da la razón a la familia partiendo de los mismos razonamientos del Supremo: "que EpC sea ajustada a derecho no autoriza a la administración ni a los profesores a inculcar puntos de vista sobre cuestiones morales que en la sociedad española son controvertidas". La sentencia, de 45 páginas, asume gran parte de los argumentos de la acusación -como que el libro es "de izquierdas"-, y castiga tanto a la editorial McGraw Hill como a la Consejería de Educación, que había emitido un informe favorable en defensa del manual. Ambas partes anunciaron ayer que recurrirán al Supremo.

El fallo cuestiona la "neutralidad" en cuatro de los 18 temas. Califica el libro de "sesgado". Critica que aluda a la religión constantemente "para presentarla como obstáculo histórico para el progreso social". Es especialmente duro con la visión del autor sobre la sexualidad, porque distingue el sexo sin reglas del sexo "tradicional", que sería el que acepta el Cristianismo. "El autor confunde la castidad con el celibato y denosta hasta el ridículo la sexualidad tradicional", dice.

Pero lo más llamativo es cómo los jueces han recuperado los argumentos que usaron en su sentencia anterior para censurar los contenidos relacionados con la diversidad sexual. Sobre la homosexualidad, dice: "No se puede transmitir a un joven como conducta éticamente correcta lo que hoy, en cuestiones como el matrimonio o la adopción, son controvertidas (...) porque una cosa es el respeto que merecen y otra su aceptación ética por el alumno". Además los jueces vuelven a tachar la igualdad de género de "feminismo radical". Al final concluyen: "Sin perjuicio de la autonomía del profesor, el autor opta por una parcial visión. No juzgamos su intención, sino el método y el resultado: si pretencía adoctrinar con su exposición o si, a fuerza de ser objetivo y cumplir con el currículum, le ha salido su legítima visión de los temas que, consideramos, no cumplen" con la Constitución.

Como ocurrió con el fallo contra EpC, uno de los jueces de la sala, Eloy Méndez, ha emitido un voto particular a favor del libro, y a él se adherido otro, Guillermo del Pino Romero, que no pertenecía a esta sala hace un año.

  • 1