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El último de la Cruz del Campo

Un frutero mantiene abierto al público la plaza de abastos de la calle Baltasar Gracián.

el 22 oct 2012 / 20:31 h.

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Miguel Caro es el único superviviente de aquella hornada de placeros de la Cruz del Campo que surgió en 1962 al calor del nuevo mercado que se inauguraba entonces en la calle Baltasar Gracián. Entre frutas y verduras, Miguel sigue con el puesto que heredó de su padre en una plaza de abastos completamente vacía y ruinosa en la que nada queda de aquella intensa actividad comercial.

El acusado deterioro del edificio contrasta con la alegría apabullante de Miguel. A diario dispensa charla y viandas a los vecinos de Santa Justa y Nervión en un improvisado mostrador. Como ha podido, ha ido acercando su puesto a la puerta de entrada "para evitar que la clientela tenga que ver cómo está la plaza", reconoce este hombre del mandil. Lleva dos años de soledad absoluta, sin más compañeros que las goteras de los días de agua o los gatos que a veces se cuelan por la puerta trasera. El último comerciante que se marchó fue el pescadero, "al que le dieron un puesto en el mercado de la calle Feria", explica al tiempo que recuerda cómo era esta plaza de abastos cuando era sólo un niño: "Se inauguró en los años 60. Entonces había 40 placeros y esto era una maravilla. En el sótano había cámaras comunes para que los que no tenían una propia pudieran meter allí sus productos".

Una situación que ha cambiado bastante en la última década, cuando comenzaron a desfilar uno a uno, los distintos placeros de la Cruz del Campo. La jubilación, el progresivo deterioro del edificio y, por último, la acusada crisis económica ha ido echando el cierre de cada uno de los puestos. Una sangría que debe atajarse desde la administración "apostando por rehabilitar el mercado", pues "aquí hay 40 puestos, que dados a 40 empresarios, son 40 puestos de trabajo", propone Miguel, que está convencido de que sería "una solución a la crisis", pues ello reactivaría el tejido empresarial de la zona: "Si esto estuviera al 100%, yo tendría a uno o dos chavales contratados como antes. Pero claro, si sólo hay un puesto..."

Este veterano del comercio critica además "el abandono" en el que se encuentra el inmueble, propiedad del Ayuntamiento: "Ni limpieza, ni seguridad. Esto se ha ido dejando año tras año", subraya. Sin embargo, desde la asociación de vecinos Huerta de Santa Teresa se apuesta por que si no se va a hacer nada con el mercado, que al menos repercuta en el barrio: "No queremos otro mercado cerrado como el de la Puerta de la Carne. Queremos que se rehabilite el edificio y tenga un uso social y cultural para talleres y demás actividades", insiste el líder vecinal, Miguel Cáceres.

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