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El Valencia Basket minimiza al Cajasol

Los de Perasovic arrasan (84-54) en el primer partido del play off de cuartos a un conjunto sevillano que se había mantenido firme hasta el descanso (37-29).

el 29 may 2014 / 23:03 h.

cuartosplayoff1El Cajasol ya sabe lo que es el play off y lo que conlleva. Ya lo decía el maestro Aíto García Reneses en la previa. Eso de hablar de la ilusión y las ganas está muy bien para el aficionado, pero en una eliminatoria así, contra un rival tremendo, más vale centrarse al máximo en lo que necesita realizar en cada acción para sobrevivir en la pista 40 minutos, y a ser posible merecer al final alguna oportunidad de ganar el partido. Esta es una eliminatoria que, más que disfrutarla, el Cajasol, al que solo se puede aplaudir por su gran temporada, debe sufrirla si no quiere que le saquen no una, como ayer, sino dos veces de la pista. Y los jóvenes verdirrojos decidieron dejar de sufrir tras el descanso, cuando con el enésimo tirón local en el marcador, y habida cuenta de que no había manera de encontrar el aro, perdieron la fe y bajaron los brazos. Craso error. La derrota ya la tenían.  Se exponían a una paliza. Y así se les vino encima un depredador, que no dudó en destrozar a su víctima. Un golpe de autoridad, un golpe moral porque el campeón de la Eurocup, que en pretemporada, en esa misma pista, ya ganó al Caja por 41 puntos (98-57), quiso empezar ayer también a ganar el partido de mañana en San Pablo (20.00). Incluso en el mejor de los días, como ocurrió en el partido precedente de liga regular, cuando forzó la prórroga, este Valencia Basket es capaz de ganarte con su tremendo arsenal. Y si tienes un día malo ocurre lo de ayer, que recibes un castigo severo, una lección. Este es el nivel de uno de los mejores conjuntos de Europa, un listón que no está al alcance aún de este joven Cajasol, que tuvo, no obstante, una apertura de partido acorde a la demanda de un partido de play off. Un quinteto con la mentalidad adecuada para el esfuerzo defensivo, capaz de subir la línea de presión y atosigar a un Valencia que demostraba ya un gran dominio de las situaciones, como ha hecho en toda la temporada, incluso con equipos de mayor dimensión, la templanza y el poderío de un equipazo en toda regla. La salida a pista de Lafayette creó el primer desequilibrio, porque los taronja no encontraban buenos tiros y manejaban mínimas ventajas gracias al acierto interior de Dubljevic. El base de Baton Rouge clavó un triple sobre la bocina tras una excelente defensa cajista, el segundo de siete intentos de los de Perasovic, para consolidar un parcial de 7-0 (14-8), neutralizado por cuatro puntos consecutivos cajistas desde el tiro libre, una vía que permitió a los de Aíto salir airosos del primer cuarto (19-17). El Cajasol demostraba su intención de competir al máximo, pero para seguir el rastro de este Valencia la exigencia también es muy alta en ataque, y esa iluminación, que tuvo en el partido precedente, faltaba en el equipo verdirrojo, que después de igualar (22-22) el marcador con un canastón de Urtasun, destacado en ausencia del lesionado Josep Franch (se torció un tobillo al intentar taponar a Doellman al final del primer cuarto), encajó un nuevo parcial que incluyó también un nuevo triple de Lafayette (29-22). Replicó desde el 6,75 Bamforth y el Caja se volvió a enganchar (29-27, m.16), pero solo por unos segundos, porque Lafayette volvió a acertar desde su distancia favorita, como Van Rossom en la siguiente acción. El base belga ya era el dueño del partido, creando espacios y doblando magníficos pases para sus tiradores abiertos. El desacierto inicial de los de Perasovic pasaba peligrosamente a mejor vida, y sus porcentajes en el tiro exterior no paraban de crecer. La situación realmente se tornaba oscura para Cajasol (37-27), salvado como se suele decir en boxeo por la campana del descanso (37-29). No había una sola situación del juego que llamara a plantear una sorpresa visitante. Con un porcentaje del 26% en tiros de dos y de un 25% en triples e inferior en el rebote (22-17), el equipo de Aíto necesitaba de una recomposición para mantenerse en el partido. No la hubo. En la vuelta de vestuarios Valencia dio el golpe definitivo. De ello se encargaron Doellman y Dubljevic.  La renta se disparó a los 14 puntos (43-29) en un visto y no visto. Los locales castigaban cada error en ataque del Caja, que cada vez se alejaba más de la búsqueda de soluciones colectivas. Valencia olió la sangre. Siguió apretando en defensa. Los verdirrojos no se rendían atrás aún pero fueron castigados de nuevo en varias acciones en las que, tras emplearse a fondo, volvían a recibir canastas en los últimos segundos, como un par de ellas de Van Rossom, una un triple, otra percutiendo sobre Landry para sacarle el 2+1. Empezó a ser el principio del fin (60-45). Valencia no necesitaba de un gran partido de Doellman, no acusaba el poco acierto de Rafa Martínez y Sato. Demostraba así su potencial y acababa sumiendo al Caja en la impotencia, estrellado contra un muro resquebrajado bajo aro propio por el recuperado Lishchuk, que provocó un destrozo en la pintura visitante. El último cuarto se convirtió en un calvario para los sevillanos y Perasovic incluso acabó dando descansos y colocando un quintero absolutamente nacional en pista. Aun así, no paró hasta infligir un severo correctivo al Caja que del sueño pasó a la pesadilla. Ficha Técnica: 84.- Valencia Basket (19+18+23+24): Van Rossom (13), Rafa Martínez (3), Sato (2), Doellman (11), Dubljevic (10) -cinco titular- Triguero (2), Lucic (6), Lishchuk (9), Lafayette (15), Ribas (5) Aguilar (7) y Abia (1). 54.- Cajasol (17+12+16+9): Satoransky (6), Bamforth (12), Mata (-), Landry (8), Balvin (2) -cinco titular- Radicevic (-), Porzingis (6), Burjanadze (2), Franch (3), Sastre (-), Hernangómez (5) y Urtasun (10). Árbitros: Pérez Pérez, Redondo y Pérez Niz. Eliminaron por faltas personales al visitante Porzingis. Incidencias: primer partido de la eliminatoria de cuartos de final disputado en el pabellón de la Fuente de San Luis ante 8.000 espectadores.

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