Local

El valiente cantaor Arcángel es una caja de sorpresas

el 04 sep 2012 / 23:13 h.

TAGS:

Arcángel durante su actuación en el Alcázar de Sevilla.

Reales Alcázares.Las idas y las vueltas.Artistas invitados: Arcángel y Fahmi Alqhai. Guitarra flamenca: Miguel Ángel Cortés.Percusión y palmas: Agustín Diassera. Academia del Picacere. Soprano: Mariví Blasco.Viola de gamba: Fahmi Alqhai. Violone: Juan Ramón Lara. Flautas: Vicente Parrilla.Guitarra barroca y tiorba: Miguel Rincón. Percusión: Pedro Esteban.Baile: Patricia Guerrero. Entrada: Lleno. Sevilla, 4 de septiembre de 2012.

Arcángel no es solo uno de los mejores músicos con que cuenta el cante flamenco, sino un artista valiente que nunca dice que no a los proyectos que le proponen sus amigos, como le ocurría a su maestro Morente. Las idas y las vueltas, propuesta musical de fusión que protagoniza junto a un músico sevillano de origen sirio y palestino, Fahmi Alqhai, se estrenó el pasado año en el Festival de Música y Danza de Granada y anoche llenó de melodías fusionadas el precioso Patio de la Montería del Real Alcázar.

Los mal llamados cantes de ida y vuelta no son considerados flamencos por los puristas de lo jondo, pero fueron adoptados por los cantaores andaluces y se quedaron para siempre entre nosotros gracias a Chacón, Escacena, Niño de Cabra, Revuelta o Marchena, que fue quien además de inventar la colombiana revolucionó la guajira, el punto cubano, la milonga y la vidalita. Hoy ya nadie discute que una guajira cubana cantada por un buen cantaor puede ser un palo más del cante. Si dudan escuchen la de Menese,Una familia honorable.

Fusión o encuentro, qué más da, entre la música barroca y los melódicos cantes americanos y flamencos, en un marco muy apropiado. En uno de esos festivales de pueblo donde dan chícharos o caracoles en el descanso, la propuesta podría haber provocado dimisiones en el Ayuntamiento y expulsiones de los músicos a gorrazos, pero ayer, con la Giralda de testigo, el agradable olor a jazmines y el marco tan hermoso, lo ofrecido por Arcángel y Fahmi Alqhai me supo a gloria y me transportó totalmente. 

Lo debarroco tuvo un sentido peyorativo, como ahora lo tiene, en el cante jondo, el términoagachonao. Cosas de los críticos. Es una manera de decir que un cantaor falsea la voz o que la recarga demasiado de adornos. Si hay hoy un cantaor andaluz barroco, ese es Arcángel. Está a caballo entre Marchena y Caracol y su voz delicada y siempre afinada da siempre una mano de barniz a todo lo que canta, sobre todo si es del viejo coplero jondo. 

No entendí muy bien los palos elegidos para un concierto que anunciaba las idas y las vueltas, estilos sudamericanos aflamencados fusionados con la música antigua, del barroco colonial. Y empecé pronto a no entenderlo, cuando Arcángel comenzó a cantar martinetes desde un ventanal del Patio de la Montería, para luego hacer la malagueña de Manuel Torre y hasta sevillanas modernas y alegrías de Cádiz muy trilladas, sorprendiéndome aún más con las seguiriyas de Juan Mojama. ¿Qué tiene que ver esto con lo que nos anunciaba el programa? Casi nada. Enseguida pensé en que era una bonita manera de tomarnos el pelo, digamos muy barroca. Menos mal que cantó la vidalita argentina pasada por el tamiz del Niño de Marchena y al final, en la despedida, las guajiras cubanas. Y menos mal que la bailaora Patricia Guerrero nos deleitó con unos bailes mecánicos, aunque de bella estética. No sabía este crítico que Juan el Pelao, Mojama y el Niño de Marchena tenían algo que ver con el barroco. Todos los días se aprende algo nuevo. Arcángel es una caja de sorpresas con un precioso envoltorio. 

  • 1