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El valor de lo intangible

La clave de la Concertación, pese a no ser todo medible, es generar confianza.

el 28 nov 2009 / 18:45 h.

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Desde el I Acuerdo para el desarrollo económico y social de Andalucía de 1993, la creación de empleo y el fomento de la actividad empresarial aparecen invariablemente como objetivos básicos de las políticas consensuadas a tres bandas en lo que hoy conocemos como Concertación Social.

Cuando los firmantes de ayer y hoy son preguntados si esto les frustra, lo tienen claro: que no se hayan logrado "plenamente" no implica que no se haya "mejorado enormemente" pero hay que ser ambiciosos y no darse por satisfechos con lo conseguido.

Los informes de seguimiento, incorporados en 1997-98, miden el grado de cumplimiento, en parte, por el número de empleos y empresas creados (386.600 y 77.035 en los últimos cuatro años). No es posible determinar exactamente cuántos no se hubieran creado si no existiera la Concertación, pero sus artífices coinciden en que un clima de paz entre representantes de los trabajadores y de los empresarios - junto a ayudas, incentivos y fondos fruto del pacto-, atrae inversiones e iniciativas emprendedoras, que son las que al final crean empleo. Clima que también se mide, por ejemplo, en horas de huelga evitadas (tres de cada diez al inicio y hoy nueve de cada diez).

Pero sindicatos, patronal y Junta resaltan el valor de lo intangible: el mensaje de certidumbre, confianza y voluntad para arrimar el hombro todos a una, aún en tiempos difíciles.

Los sucesivos acuerdos son fruto de los contextos sociales y económicos del momento. Como la crisis del primero y el último frente a la bonanza de 2000 a 2007. O una UE a la que Andalucía primero miraba de lejos con ansias de converger -el Plan de Desarrollo Regional de 1999 permitió aprovechar fondos estructurales que evitaron el despoblamiento del mundo rural-, y luego una UE ampliada, con una moneda única y un mercado globalizado y liberalizado en el que Andalucía empieza a recibir mano de obra inmigrante, se enfrenta a la deslocalización de empresas hacia países con costes de producción más baratos y a compromisos firmes adquiridos sobre medio ambiente y desarrollo tecnológico.

En 1993 la tasa de paro era del 33,63%. Hoy es del 25,64% pero antes del azote de la crisis, en 2007, bajó hasta el 12% y la Junta se llegó a plantear el pleno empleo. La Concertación ha traído una más ágil mediación y adecuación entre la oferta y la demanda, aunque para ello fue fundamental la transferencia de las políticas activas de empleo. El vicesecretario de UGT-A, Dionisio Valverde (negociador de los cuatro últimos pactos) reconoce que el proyecto de un Servicio Andaluz de Colocación en 1998 para centralizar todas la bolsas de empleo público fracasó, pero con la creación del Servicio Andaluz de Empleo en 2002 encargado de la mediación, orientación y formación laboral "hoy hay más nivel de cualificación".

Así. desde el VI Acuerdo ya no se habla sólo de empleo sino de su calidad, que implica no sólo menos temporalidad sino más igualdad de género -incentivando la contratación de mujeres y la sustitución de bajas por medidas de conciliación- o seguridad, fomentando la cultura preventiva, estudios sobre salud laboral a cargo del nuevo Instituto de Prevención de Riesgos Laborales y fortaleciendo la vigilancia con técnicos habilitados por la Junta de apoyo a los inspectores estatales.

El sexto pacto dio un paso más al acercar el sistema académico al mundo empresarial mediante la creación de la Corporación Tecnológica, favoreciendo las becas de investigación, prácticas y la puesta en marcha de empresas salidas de la universidad (spin off).

Pero la temporalidad, que supera hoy el 95% de la contratación, sigue siendo el talón de Aquiles, reconocen los sindicatos. Las causas:un tejido empresarial débil basado en pymes y en sectores estacionales, como el turismo -la presión política del PA durante ocho años como socio de gobierno puso el énfasis en éste- frente a la industria, con la única excepción de la aeronáutica. Desde la CEA, su secretario general, Antonio Carrillo (que ha intervenido en los siete acuerdos) reconoce el salto dado en el tercer pacto con planes sectoriales que extendieron el compromiso a todas las Consejerías aunque luego "comenzó a notarse un cierto desequilibrio" de voluntades.

El tamaño de las empresas importa, dice Cándido Méndez (firmante del primer pacto). Por eso la Concertación ha apostado por sacar a las empresas andaluzas a mercados exteriores para ello y un instrumento como la Agencia Extenda. Las previsiones del plan 2007-2010 eran llegar a 9.500 exportadores y el año pasado se superaron las 16.000 pero ahora el reto está en la internacionalización (se partía de 30 multinacionales andaluzas en 2007 para alcanzar las 50 en 2010 y vamos por 40) y el último pacto apuesta por las franquicias andaluzas o la cooperación entre pymes.

Se mantienen retos que siempre hay que vigilar o que se reformulan, y aparecen nuevos, como el que llevará la banda ancha a todos los municipios este año y la presencia mayoritaria de empresas en la red, o la sostenibilidad, inicialmente circunscrita al medioambiental y en el futuro a la responsabilidad social de las empresas para reorientar el modelo productivo hacia la economía sostenible.

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