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El valor de un tuit para tu ciudad

Los problemas de ruido y suciedad que provocan las noches de juerga pueden ser solucionados gracias al análisis de los mensajes publicados a través de Twitter

el 03 ene 2015 / 19:34 h.

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-1-Fotos-1-2913455.XML Seguro que, durante estas Navidades, has publicado algún tuit informando sobre dónde estás y qué estás haciendo en tus horas de ocio. Cada día, millones de ciudadanos de todo el mundo generan cantidades masivas de contenido de este tipo que, en la mayoría de las ocasiones, está geolocalizado. Pero, ¿se podría aprovechar este tipo de mensajes para mejorar la vida diaria de una ciudad? Dos expertos españoles en ciencias computacionales opinan que sí. Son Enrique y Vanessa Fría-Martínez, dos hermanos e investigadores que consideran que Twitter puede convertirse en un sensor de las interacciones entre las personas y su entorno y dar pautas para planificar la vida en las urbes. De hecho, esta nueva propiedad de la red social ya está siendo aplicada en ciudades como Manhattan, Madrid y Londres. Se trata de analizar los mensajes instantáneos publicados para afrontar una asignatura olvidada en urbanismo: el uso del terreno durante el ocio nocturno. Así, dicen, se podrían atajar problemas como el ruido y la suciedad que provocan las noches de juerga en las ciudades del mundo entero. Según explica Enrique Frías-Martínez, «los tuits geolocalizados pueden ser una fuente de información muy útil para la planificación, ya que es una actividad realizada por un gran número de individuos que dan información de dónde se encuentran en un momento concreto y qué están haciendo». Según el investigador, «gracias al creciente uso de los smartphones, las redes sociales, como Twitter y Facebook, han permitido el acceso y la producción de información de forma ubicua». Para los investigadores españoles, esta nueva técnica convierte en obsoleta la utilizada hasta ahora para la planificación urbanística, en la que los cuestionarios cobraban el mayor protagonismo. Ahora, dicen, «se puede capturar información del uso del suelo de forma más eficiente y para un número de personas mucho más elevado». Esto es porque en Twitter, por ejemplo, los mensajes enviados –si el usuario así lo autoriza– incluyen información relativa a la longitud y latitud desde las que son enviados. Esto permite saber para qué son usadas las distintas zonas de la ciudad. Así, por ejemplo, en Madrid se detectaron cuatro usos distintos del terreno: zonas residenciales, de negocios, de ocio diurno y nocturno. Esto permite adoptar políticas eficientes para cada zona dependiendo del uso que los ciudadanos le den en cada momento. Para los investigadores, «una de las aportaciones más interesantes del trabajo es la identificación de áreas de ocio nocturno, ya que este tipo de uso del terreno no suele especificarse en planificación urbanística», pese a que genera problemas que requieren servicios y provocan dificultades a determinados sectores de la ciudadanía. Redes sociales como Twitter o Facebook pueden convertirse en un arma de doble filo. Al igual que favorecen conductas poco saludables, sí es cierto que la información que facilita sobre los comportamientos ciudadanos puede tener multitud de beneficios a la hora de gestionar una ciudad. Para muestra, la oportunidad de estudiar los usos de los suelos urbanos en función de los tuits publicados.

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