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El viaje al pasado

A menos de una hora en coche hay un lugar raro y bello donde los relojes no andan desde los años 70 o así.

el 01 ago 2011 / 19:03 h.

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Sanlúcar es mucho más que matarse a tortillitas de camarones en la Plaza del Cabildo. "Cuatro años llevan diciendo que van a tirar esto, así que eso de que en septiembre trasladan el mercado al bulevar de la Calzada, tampoco me lo creo. Además, tenemos una asociación que no informa de nada." José Antonio Merino es frutero jubilado. Apoyado en el arco, frente al puesto que ahora regenta su hijo (el joven sonriente de la foto de la izquierda), parece estar apuntalando una plaza de abastos comida de mugre y de vejez irremediable, por cuyas rejillas emerge el hedor a tripas del pescado y adonde acuden familias desde Sevilla sólo para comprar la que quizá sea la mejor fruta del mundo, por no hablar del pescado y del marisco. Alrededor del mercado y sus inefables tenderetes aledaños con aire de calle Feria, presididos por señora con moño sentada en su banqueta, hay toda una Sanlúcar espectacular, caótica y saturada de humanidad que se cae de vieja y cuya vetustez da la sensación de haber transportado al visitante a los primeros años 70.

De modo que no le extrañe si, estando sentado en Barbiana tomándose un plato de langostinos, sorprende a los vecinos de velador mirando así como de reojo y bisbiseando que, para ellos, a Franco no le quedan ni dos telediarios. El pavimento, las conversaciones, el tañido de las campanas llamando a misa, el aleteo de las palomas del Cabildo, el murmullo de las plazas, los rótulos y los escaparates de las tiendas antiquísimas, el olor... todo parece ser de hace cuarenta años, es curioso. No así las noches de los fines de semana, cuando cierta especie de juventud se comporta como si su vida dependiera de subir y bajar por Sebastián Elcano y adyacentes a voces limpias y en infernal motillo.

Uno de los entretenimientos más comunes de Sanlúcar de Barrameda es salir de noche a coger mesa en algún bar, pero como eso puede acabar aburriendo, se hace acaso más recomendable combinar dicho deporte con recorridos nocturnos por las rutas monumentales de la localidad, impresionantes. La ruta del llamado Barrio Alto Histórico es, sencillamente, espeluznante de bella. Sus vistas sobre la ciudad, sus jardines y palacios, su romanticismo a borbotones bajo las farolas de luz amarillenta, esa calle Caballeros que da para escribir tres libros de leyendas, el Museo de la Manzanilla (Bodegas Barbadillo, abierto de 11 a 15 horas)... Eso sí, menudas cuestas. Serán para quemar las tortillitas de camarones.

El Museo del Mar

El Museo del Mar de José María Garrido es una de las más vistosas extravagancias de esta localidad, que ya es decir. ¿Demolerán su asilo de caracolas para hacer pisos? Complicados de dilucidar los designios inmobiliarios son. De momento sigue en pie heroicamente, en una decadentísima y ruinosa bocacalle a tiro de piedra del mercado. Cuando vaya, lea las pizarras e inscripciones, que no tienen desperdicio, como la que sobre la destartalada puertecilla roja dice: ‘ATENCIÓN. Dejen la puerta libre. Salida permanente de carros y mercancías.' Genial.

La Calzada

Bonito bulevar, el que comunica la playa de Sanlúcar con el centro. Es la Calzada del Ejército (La Calzada, vamos) y pasear por ella es un entretenimiento inacabable si se hace junto a un amante de los tenderetes de artesanía y baratijas (bolsos, relojes, gafas, pañuelos, sombreros...) y de las ferias de libros (interesante sobre todo por su variedad para niños y jovencitos, aunque los mayores también encontrarán clásicos a muy buen precio). Termina en la Avenida de Bajo de Guía. Allí, a la derecha, en la Fábrica de Hielo, informan de los barquitos que llevan a Doñana.

Las casas

Sugerente, mágico, rebosante de espíritus... El caserío de Sanlúcar de Barrameda tiene un algo indescifrable que lo hace único. Desde las majestuosas villas como la de la foto, cerca de la playa, hasta las arruinadas moles del siglo XIX que parecen sujetas por sus jaramagos y los hierrajos de sus balcones, pasando por las viejas bodegas, las puertas de conventos y las hospederías con gato negro y helecho, conforman un ambiente que cualquier alma sensible pagaría gustoso por respirar. Recorrer este paisaje de noche es un regalo que ningún escritor debe dejar de hacerse.

De utilidad:
Qué: Escapada a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz).
Cuándo: Entre semana, a ser posible.
Cómo: En coche. Desde Sevilla hasta Lebrija/Las Cabezas por la autopista de peaje, y justo antes de llegar a éste se toma la salida. Hay que pagar 4,10 euros. A partir de ahí, la carretera hasta Sanlúcar es formidable y está perfectamente señalizada. Se llega en una hora.
Dónde: Si puede, tome habitación en alguno de los hostales monumentales del casco viejo, para poder oír el crujido de la calle bajo los coches de caballos de recogida, como si estuviese en el siglo XIX. Pernoctar allí le permitirá disfrutar de dos momentos maravillosos de Sanlúcar: la noche embriagadora y romántica y la primera hora de la mañana, con su barullo y su ambientazo de mercado.
Más: En la playa hay cine de verano gratis los lunes y los jueves. La próxima película es Eclipse (22.15 horas). Los días 10, 11 y 12 hay carreras de caballos en la playa; no deje de ir por allí por la tarde y apueste 50 céntimos al 7 en alguna de las casetillas infantiles.

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