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El vicepresidente del TC Eugeni Gay y otros dos magistrados a renovar por el Congreso presentan su dimisión

El vicepresidente del Tribunal Constitucional, Eugeni Gay, asegura en la carta de renuncia que "tenía la sensación de formar parte de un tribunal secuestrado".

el 13 jun 2011 / 11:14 h.

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Fotos de archivo del vicepresidente del Tribunal Constitucional, Eugeni Gay, y de los magistrados Elisa Pérez y Javier Delgado (izda-dcha).
El vicepresidente del Tribunal Constitucional , Eugeni Gay, asegura en la carta de renuncia que presentó el pasado 8 de junio al presidente de la institución, Pascual Sala, que "tenía la sensación de formar parte de un tribunal secuestrado".En la misiva, de cinco folios, Gay señala que el retraso en la renovación de su plaza y la de los magistrados Elisa Pérez Vera y Javier Delgado, que también han dimitito, constituye "una grave disfunción" que atribuye al "manifiesto incumplimiento por parte del Senado de su ineludible obligación" de llevar a cabo el nombramiento de los nuevos representantes .

El magistrado, nombrado a propuesta del PSOE, asegura a Sala que él sabe "cuántas veces de manera infructuosa" insistió durante el mandato de la anterior presidenta, María Emilia Casas , en la necesidad de que el tribunal se dirigiera al presidente del Senado, Javier Rojo, y a los "responsables de los partidos políticos mayoritarios en las personas de sus secretarios generales para que dieran cumplimiento al mandato constitucional".

"La situación en la que nos encontrábamos y los temas sobre los que debíamos deliberar y fallar exigían el escricto y escrupuloso cumplimiento del respeto al principio del juez predeterminado por la ley, en este caso por la propia Constitución", afirma.

Tras recordar que los representantes de la Generalitat y el Parlamento de Cataluña denunciaron esta situación durante la tramitación del recurso sobre el Estatut , Gay asegura que su "convencimiento moral estuvo siempre de acuerdo con lo que solicitaban las partes".

No obstante, añade que la "legitimación del TC fue plena y nadie la puede cuestionar" y que, "en modo alguno nadie puede rechazar, como entonces hicieron algunos medios de comunicación y otros han repetido ahora, que la no dimisión de los magistrados cuyo mandato había finalizado desde hacía más de dos años fuera la causa de la situación creada". Según indica, las decisiones del tribunal estuvieron "siempre presididas por un debate jurídico en el que cada uno expuso con libertad de criterios su parecer jurídico, contrastado colegiadamente".

De igual modo, señala que la duración del mandato de los nuevos magistrados se ha visto "incomprensible e inaceptablemente reducida" y que el retraso de las designaciones se ha realizado "contraviniendo la Constitución". "Tres años y un mes no es tardanza en el nombramiento, es consumir algo más que el periodo constitucionalmente previsto para las renovaciones por tercios del tribunal", dice.

Gay también detalla que anunció "in voce" su intención de presentar su renuncia en la semana del 15 al 18 de noviembre, en el primer Pleno después de la finalización de su mandato. "Se me pidió expresamente que pensara en las consecuencias que podía desencadenar hacerlo cuando no lo habían hecho otros compañeros que hacía tres años que habían finalizado su mandato y que, además, debía esperar porque había fundadas esperanzas de que en pocos días iban a renovar los dos tercios de magistrados que habíamos finalizado nuestro mandato", apunta.

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