Feria de Abril

El viento que agita las casetas

El viernes de pre-Feria muestra aún un Real lleno de furgonetas, pero con escasos visitantes

el 02 may 2014 / 22:30 h.

Sevilla 02 05 2014: Preparativos Feria

FOTO:J.M.PAISANO Sergio Leone habría pagado por un escenario como este para sus spaghetti-western: calles desoladas bajo un sol de justicia, 36 grados en los mercurios, a ratos una brisa ligera agita los toldos, dejando entrever a los operarios que almuerzan después de una dura mañana de trabajo. Un tufillo delata el postre de alguno: los dulces efluvios de la marihuana incandescente. Pero lo demás es calor y silencio. De un momento a otro vamos a oír el silbido genial que compuso Morricone para El bueno, el feo y el malo. De pronto, como una aparición fantasmal, cruza un coche de caballos. Correr para asegurarse de que no se trata de un espejismo es en vano: ha desaparecido tras una nube de polvo. En su lugar, las dueñas del Real en estos días de pre-Feria: las furgonetas. Están por todos lados, aparcadas en ambas aceras, expuestas a la luz que hace brillar sus carrocerías ardientes. De mil modelos y tamaños diferentes, nuevas y vetustas, todas rotuladas, dan una idea del formidable pandemonio que se prepara, del prolijo hormiguero que pone en pie, un año tras otro, la Feria de Abril. A falta de nada mejor que hacer, la vista se abandona a los logotipos: Catering Giráldez, alquiler de mesas y sillas. Romero Muñoz, repostería y montaje de casetas. Frigoríficos Pedrera, cocedero de mariscos. Tomassonido: alquiler, ventas, reparaciones. Élite, vinos y licores. Proiner, energía solar fotovoltaica, chimeneas de leña, estufas de biomasa. Demetrio, alquiler de furgonetas sin conductor... De pronto, otra visión insólita: una caseta llena hasta los topes, en medio de una larga hilera de casetas vacías. Los flotantes, se llama. Gente joven y guapa, enchaquetados ellos, ellas acicaladas como para un lunes de pescaíto. Y esta vez no es un espejismo: «Es una tradición celebrar el almuerzo de empresa el primer viernes de feria», informa Juan López, empleado de Persán, «fabricación de detergentes líquidos y sólidos», dice de corrido. «No nos importa que no haya nadie, es el momento que tenemos para todos juntos», agrega. Hace falta caminar bastante para encontrar otra caseta ocupada. Los fantasmas de Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach deambulan entre rayas rojiblancas y blanquiverdes distorsionadas por el vapor caliente. De repente vuelve a levantarse la brisa vivificante. ¡Si se mantuviera durante toda la semana próxima...! Porque si de algo no hay duda, es de que calor va a hacer en la Feria 2014, y que el sudor va a jugar a hacer dibujos a lo test de Rorschach en camisas, chaquetas y trajes de volantes sí o sí. Otra caseta habitada al final de una calle, esta vez por un grupo de la Asociación Nazarena para la integración de personas con discapacidad intelectual, Anidi. «Vinimos el año pasado y nos hemos animado a repetir», informa Inma Delgado, una de las monitoras, mientras que a su lado Javier demuestra que la discapacidad no es obstáculo para disfrutar de este evento: dice haber comido muy bien, pero antes de despedirse hace una confidencia: «La feria de Dos Hermanas me gusta más», sonríe. Un operario de Lipasam descarga su manguera sobre el albero para impedir que el soplo fresco, ese viento ligero que agita las lonas, levante polvo como para matar a varias docenas de alérgicos o dejar perdidos miles de zapatos. A lo lejos, una pareja de evidentes turistas, con cámara de fotos, gafas de sol y pantalones cortos: Gregorio y Beatriz, que han venido de Madrid «para un poco de todo: asistir a los toros, conocer un poco el pueblo... Una vueltecilla, vamos». ¡El pueblo! Eso quisiéramos saber, dónde se ha metido el pueblo. Porque a esta hora de viernes de pre-Feria solo puede hacerse censo de furgonetas: Teion, construcción de escenografía técnica para espectáculos. Extintores J. Atienza. Hielo en cubitos Don Fresquito...

  • 1