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El Virgen del Rocío extirpa un tumor de 500 gramos a una bebé

El Virgen del Rocío ha salvado la vida de una recién nacida tras someterla, nada más nacer, a una operación pionera en la sanidad española para extirparle un tumor de medio kilo "incompatible con la vida", según los médicos, que ayer hicieron pública la intervención.

el 14 sep 2009 / 19:51 h.

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El Virgen del Rocío ha salvado la vida de una bebé tras someterla, nada más nacer, a una operación pionera en la sanidad española para extirparle un tumor de medio kilo "incompatible con la vida", según los médicos, que ayer hicieron pública la intervención.

El bebé era una de los dos niñas que componían un embarazo gemelar. Ha sido un proceso de cirugía fetal puesto que los médicos operaron a la bebé nada más nacer pero aún sin cortar el cordón umbilical. Sólo hay publicados dos operaciones de cirugía fetal como ésta en embarazo gemelal, en 1997 y 2001, ninguna de ellas en España. El parto y la inmediata operación tuvieron lugar a principios de octubre.

La niña, que pesó 1,5 kilos, sigue hospitalizada pero está en buen estado de salud. "La estamos controlando y dando nutrientes para alimentarla", explicó Antonio Losada, director de la Unidad de Neonatología.

"Esta intervención le permitirá tener una esperanza de vida como la de cualquier bebé y no tendrá secuelas", explicó Juan Carlos de Agustín, jefe del servicio de Cirugía Pedriática. Y esto a pesar de que el tumor, que nacía en la base del cerebro, se hacía hueco por la faringe y salía por la boca, era de un tamaño dos veces superior a la cabeza del feto.

Los médicos tuvieron dejar nacer a la bebé sana y después, en en el segundo parto, realizar dos operaciones a la hermana enferma, una en el momento de nacer y otra a las 15 horas.

A la pequeña le fue diagnosticado el tumor en la semana 22 de gestación y fue intervenida en la 33. En esas once semanas los médicos planificaron la primera operación, la más compleja y nunca realizada en la sanidad española. Incluso, realizaron hasta un simulacro previo con la madre.

La intervención se denomina EXIT, en inglés, tratamiento intraparto y ex útero, es decir, realizada después de dar a luz (ex útero) pero aún durante la gestación (intraparto), puesto que no se secciona el cordón umbilical.

Los médicos tuvieron que hacer esto porque el tumor, al habitar en la faringe y la cavidad bucal, no deja respirar al feto, de modo que el único oxígeno que recibe mientras es operado le ha de llegar a través del cordón.

"Había que aprovechar la respiración a través de la placenta, que es la que emplean los fetos. Tras operar, se le practicó una traqueostomía y se intubó al bebé para que pudiera respirar por sí misma mediante los pulmones, como cualquier recién nacido", detalló el responsable de la Unidad de Genética y Reproducción, Guillermo Antiñolo.

El reto residía en que la respiración mediante la placenta sólo podía darle oxígeno a la bebé durante cinco o diez minutos, y ése era el tiempo límite para realizar la intervención. Debía estar todo medido al milímetro: no había un segundo que perder.

segunda operación. Al final fue menos tiempo porque "a los cuatro minutos y medio la placenta dejó de bombear oxígeno", según De Agustín. Pero para entonces el primer paso ya había sido un éxito, de no haberlo conseguido se hubiera producido un déficit de oxígeno y hubiera sufrido un daño cerebral irreversible.

Quedaba una segunda operación, que el equipo, compuesto por más de 20 profesionales, realizó sólo 15 horas más tarde. Seccionaron la masa tumoral que aún residía en la boca y las vías respiratorias y le retiraron la intubación a la que fue sometida tras la traqueostomía. "El tumor no era compatible con la vida -explicó De Agustín-, no hubiera tenido ninguna opción de vivir y ahora está viva y con la misma esperanza que cualquier recién nacido".

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