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El Virgen del Rocío usa el flamenco para integrar a enfermos mentales

el 30 abr 2010 / 19:41 h.

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Miembros de Comunidades terapéuticas, del Museo y de Autoestima flamenca.

El flamenco puede ayudar a personas que padecen trastornos psíquicos graves. Ésta es la base del estudio que Comunidades Terapéuticas de la Unidad de gestión clínica de salud mental de Hospitales Universitarios Virgen del Rocío iniciará en los próximos días. Con él pretende demostrar que el baile flamenco, además de ser casi imprescindible en toda buena fiesta, puede romper el estigma de la enfermedad mental y devolver a las personas que sufren trastornos psíquicos bienestar físico y psicológico.


Aunque se trata de una investigación pionera en el ámbito nacional, en 2007 el mismo grupo de trabajo ya desarrolló una experiencia piloto que contó con la participación de diez pacientes en clases de baile y en sesiones teóricas sobre el flamenco. "Los resultados positivos obtenidos provocaron la continuación del estudio", explica Emilia Navarrón, terapeuta ocupacional e investigadora principal de Desarrollo de estrategias didácticas para emplear el flamenco como vehículo de salud y participación social en personas con trastorno mental.


Este proyecto, en el que se trabajará con un total de 15 pacientes procedentes de los programas de rehabilitación de las dos comunidades terapéuticas del centro hospitalario, ha contado con la colaboración de la Asociación de Autoestima Flamenca y el Museo de baile flamenco de Cristina Hoyos, donde se impartirán las 20 sesiones prácticas previstas. El objetivo de la contribución de ambas instituciones es evidente: que las personas con trastornos psíquicos se integren en espacios comunitarios y culturales: "Quienes sufren estas alteraciones disponen sólo de espacios sanitarios para desarrollar actividades culturales, deportivas o simplemente sociales. Con este proyecto pretendemos que se creen vías de conexión entre el mundo sanitario y el cultural para que estas personas sean percibidas como ciudadanos y no como pacientes", explica Emilia Navarrón. Junto a ella, la bailaora y pedagoga Bárbara de las Heras, y el presidente de la Asociación autoestima flamenca, Carlos Sepúlveda, evaluarán la situación física, psicológica, emocional y social de los voluntarios durante las sesiones.


"El estudio no sólo se plantea como una vía terapéutica rehabilitadora. Sobre todo lo encaminamos a establecer medios de integración", declara. No en vano, los 15 participantes comparten un perfil psíquico que a menudo les impide incorporarse a actividades tan cotidianas como la danza o el teatro. "Son jóvenes de 25 a 30 años que sufren psicosis como la esquizofrenia, y trastornos de personalidad. Además, también presentan afecciones somáticas. Con el flamenco pueden mejorar sus problemas físicos, pero sobre todo su autoestima," explica la investigadora.


De hecho, aunque exista la predisposición de la sociedad, las personas que padecen trastornos mentales sólo consiguen integrarse socialmente si tienen una valoración positiva de sí mismas y la sensación de poder ejecutar una tarea con diligencia. Por ello, además de sesiones de baile flamenco, durante las clases se trabajarán dinámicas de grupos para que los pacientes ganen autonomía. "El primer propósito que perseguimos es que los participantes pierdan el miedo a comunicarse", destaca.


El segundo no es menos importante: aportar a una sociedad plural una visión nueva y diferente del mundo discapacitado. Para ello, es fundamental incrementar las aptitudes creativas de estas personas y vincularlas al mundo artístico. De hecho, algunos jóvenes que padecen síndrome de Down ya trabajan en compañías de danza en grupos integrados con profesionales.


La danza contemporánea ya ha roto barreras sociales. Ahora es el turno del arte flamenco.

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