Economía

El virgen extra es el único que empuja la venta de aceite de oliva

Las ventas totales de aceites de oliva crecieron un 5,66% el año pasado en España, pero no lograron recuperar la primacía frente a los de semillas. El incremento se debe en exclusiva a los vírgenes extra, mientras que baja el consumo de las gamas más baratas. Foto: El Correo.

el 14 sep 2009 / 23:37 h.

Las ventas totales de aceites de oliva crecieron un 5,66% el año pasado en España, pero no lograron recuperar la primacía frente a los de semillas. El incremento se debe en exclusiva a los vírgenes extra, mientras que baja el consumo de las gamas más baratas.

La subida de precios del aceite de oliva y el empuje que ejerce la población inmigrante sobre el consumo del de semillas -más barato- provocaron en 2006 que, por vez primera en una década, el oro verde perdiera su primacía en las ventas en España. Sin embargo, un año después, y pese a que el valor se reduce, tal hegemonía no se ha recuperado.

En efecto, y según datos de la patronal de las empresas envasadoras de aceites comestible, Anierac, que representa a la inmensa mayoría del sector nacional -aunque entre sus socios hay ausencias importantes, como el grupo andaluz Hojiblanca-, la comercialización total (oliva más semillas) se incrementó un 2,2% en 2007, hasta 748,37 millones de litros.

De esta cifra, 368,96 millones correspondían a los aceites de semillas -el principal, el de girasol-, que prácticamente se estancaron (0,16% más), mientras que los de oliva aumentaron un 5,66%, con 359,23 millones de litros vendidos. Para Anierac, la diferencia es mínima, de ahí que prefiera hablar de "equilibrio".

Pero hay que matizar. Dentro del oro verde, los aceites de mayor calidad, los vírgenes extra, son los que tiran del carro, al experimentar un auge del 22,98%, que contrasta con la caída del 0,94% para el oliva normal -esto es, aquel que necesita ser refinado antes de pasar a la botella, mientras que el virgen es el zumo de la aceituna sin que medie proceso industrial alguno-. De esta manera, el año pasado los vírgenes superaron con creces la barrera de 100 millones de litros vendidos, exactamente 120,07 millones, que representaron el 33,4% del conjunto de los aceites de oliva comercializados, frente al 28,9% del ejercicio anterior.

Tal dinamismo en la gama alta del oro del olivo se puede constatar en las estanterías de cualquier hipermercado, donde es cada vez mayor su espacio en detrimento del producto refinado.

El que no levanta cabeza es el aceite de orujo de oliva, el extraído tras aplicar procesos químicos y de secado al residuo que queda de las aceitunas ya prensadas. Su caída de ventas fue del 14,95% en 2007, hasta los 20,17 millones de litros, y ello a pesar de los esfuerzos de promoción efectuados por unas empresas, las extractoras de orujo, que, al margen de su negocio, desempeñan una importante labor medioambiental, al eliminar los desechos que genera la industria del aceite de oliva.

Antes de la alerta alimentaria de julio de 2001, cuando el Ministerio de Sanidad decretó la inmovilización de los aceites de orujo, al considerar excesivos sus niveles de benzopierno (sustancia que, en muy elevadísimas concentraciones, puede ser cancerígena), las ventas superaban los 55 millones de litros anuales.

En cuanto al aceite de semillas, el de girasol sólo aumentó en 2007 un 0,67%, para situarse en 325,21 millones de litros comercializados. En alza, los de soja y colza, si bien en esta categoría de semillas entran variopintas materias primas, desde maíz hasta cacahuete, pasando por algodón o uva.

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