Local

El voto inquieto

A medida que ha ido pasando la campaña más me he convencido de la necesidad ciudadana de votar, por muy banal y desenfocada que haya sido la contienda. El último acontecimiento lo representa la elección en sí y sus resultados.

el 16 sep 2009 / 03:52 h.

A medida que ha ido pasando la campaña más me he convencido de la necesidad ciudadana de votar, por muy banal y desenfocada que haya sido la contienda. El último acontecimiento lo representa la elección en sí y sus resultados. Según los datos publicados, a pesar del embargo, por las autoridades holandesa, la ultraderecha ha crecido de forma significativa situándose en segundo lugar. Un partido que se presenta a las elecciones sin maquillaje y cuyos candidatos o dirigentes no se ocultan en ninguna otra sigla. Con un programa convincente: homofobia, xenofobia, cierre de las fronteras al inmigrante, contrario a las libertades cívicas y la solidaridad; además, antiislámico, opuesto al ingreso en la UE de Turquía (curiosamente un país laico, cuyo gobierno es musulmán moderado, algo parecido a la democracia cristiana). En el Reino Unido, los euroescépticos llegarán a Bruselas y también una pléyade de pintorescos deputati de Berlusconi, en una versión gamberra del neofascismo. Con este futuro Parlamento hay motivos para la preocupación y pocos para la alegría. Preocupante es que Rajoy (no Mayor), tras conocer los resultados holandeses haya exclamando: "Hemos ganado", ¿quiénes? Schumann, Adenauer, Monnet, De Gasperi, todos demócratas cristianos, antifascistas, europeístas, plurilingües y gentes de frontera que sabían muy bien diagnosticar el mal fascista de la xenofobia, se sentirían violados en sus convicciones conservadoras por la escora autoritaria y antieuropea de la derecha continental.

Aquí, Vidal-Quadras clama por la supresión de las nacionalidades y Rajoy se cachondea de los ritos civiles mientras defiende los religiosos y Blanco, sucumbe a la mezquindad del PP con los Falcon, revelando las medidas (quizá desmedidas) de seguridad de Aznar. Una metedura de pata que, al menos, ha servido para que conozcamos que al servicio del ex presidente hay cincuenta y un escoltas. Para convertirlo en tema europeo, digamos que, según la Comisión europea, se considera pyme toda empresa superior a cincuenta trabajadores e inferior a doscientos cincuenta.

Licenciado en Derecho y Antropología

aroca.javier@gmail.com

  • 1