Deportes

El zar de la nueva Rusia

Son pequeños datos, anecdóticos si se quiere, que resaltan la grandeza del fútbol: un tipo de 1,72 tiene en vilo a un colosal país de 17 millones de kilómetros cuadrados donde viven 145 millones de almas. En la nueva Rusia de los magnates y sus gorilas de dos metros, el nuevo zar es un bajito. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 06:52 h.

Son pequeños datos, anecdóticos si se quiere, que resaltan la grandeza del fútbol: un tipo de 1,72 tiene en vilo a un colosal país de 17 millones de kilómetros cuadrados donde viven 145 millones de almas. En la nueva Rusia de los magnates y sus gorilas de dos metros, el nuevo zar es un bajito.

En su semifinal de la Eurocopa, el primer mandamiento para España es olvidarse del sencillo partido que abrió su participación en el torneo. Una goleada (4-1) sobre un equipo ruso al que su propio seleccionador acusó de naïf y en el que faltaba Andrei Arshavin, el delantero estrella del Zenit de San Petersburgo y la gran sensación de los cuartos de final. Su exhibición frente a Holanda lo ascendió, en noventa minutos, al rango de estrella. Pero que nadie piense que a sus 27 años este menudo futbolista no había hecho antes nada importante.

Andrei Arshavin, como todos los rusos de su generación, está viviendo en primera persona la giganstesca transformación de su país. Cuando él nació, Leónidas Breznev gobernaba con mano de hierro el imperio soviético. Cuando terminó el colegio, la URSS se había desintegrado y la Madre Rusia emergía, de la mano de un puñado de magnates, como gran potencia capitalista. Muchos de esos nuevos ricos vieron en el mecenazgo deportivo una forma segura de adquirir prestigio social. Como Alexei Miller, presidente de la compañía energética Gazprom, patrocinadora principal del Zenit de San Petersburgo, que le paga a Arshavin tres millones de euros al año.

Estos fabulosos sueldos hacen que los jugadores rusos sean renuentes a salir al extranjero. De hecho, la selección de Hiddink es la que menos futbolistas importados de ligas extranjeras tiene en la Eurocopa (uno: Iván Saenko) y por eso Arshavin y sus compañeros no son tan conocidos fuera de sus fronteras.

Internacional por Rusia desde muy joven, en 2006 portó por primera vez el brazalete de capitán de su selección, en un partido frente a Estonia. No obstante, su gran consagración a nivel internacional llegó en la Copa de la UEFA 2008, en la que condujo al Zenit hasta un inesperado título.

Arshavin marcó cinco goles y repartió once asistencias en un torneo en el que los de San Petersburgo dejaron en la cuneta a dos campeones de Europa como el Olympique de Marsella y el Bayern de Munich, y en el que también superaron a dos de los nuevos miembros de la aristocracia continental como el Villarreal y el Beyer Leverkusen. Su compañero de ataque, el delantero Pavel Pogrebnyak, se aprovechó de su trabajo para convertirse en el mejor realizador del torneo.

Esta capacidad de Andrei Arshavin para engrandecer a sus compañeros de vanguardia es lo que lo convierte en un futbolista especial. Primero Kerzhakov, luego el mencionado Pogrebnyak (baja por lesión en la Eurocopa) y ahora el gigante Pavlyuchenko han brillado gracias a un socio de primer nivel.

  • 1