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Elecciones autonómicas. El efecto Sánchez Gordillo en Izquierda Unida

La proclamación de José Manuel Sánchez Gordillo como primer candidato de Izquierda Unida por Sevilla no sólo es una consecuencia de la pugna interna reavivada en la coalición durante los últimos meses.

el 14 sep 2009 / 21:52 h.

La proclamación de José Manuel Sánchez Gordillo como primer candidato de Izquierda Unida por Sevilla no sólo es una consecuencia de la pugna interna reavivada en la coalición durante los últimos meses. La irresistible ascensión del alcalde de Marinaleda no sólo es un antídoto contra aquellos que tiraban de su persona y de su CUT hacia el Bloque Nacionalista que han muñido PA y PSA. Pero se tratará, sin lugar a dudas, de una seria reválida interna sobre el futuro político de esta iniciativa.

El efecto Sánchez Gordillo puede ahuyentar a los votantes más moderados de IU hacia la abstención o al PSOE. Pero también es cierto que sus electores suelen ser bastante disciplinados y que las siglas que sigue liderando Diego Valderas -a pesar de haber perdido definitivamente la batalla de Sevilla en aras de la paz interna- cuentan con un cierto suelo electoral, que en las últimas dos convocatorias a urnas oscila en torno a los 330.000 votantes, casi la mitad de los 603.495 votos obtenidos en 1996, dos años después de la legislatura de la pinza.

La incógnita estriba en si el eterno alcalde que apostó claramente por el no al último referéndum de autonomía podrá atraer los sufragios del andalucismo descontento así como de los de otras organizaciones izquierdistas hoy extraparlamentarias, un recuento que en 2004 apenas supuso 25.000 votos en toda la comunidad.

IU afronta una encrucijada histórica pero no sólo en Andalucía, donde Diego Valderas se juega no sólo su liderazgo sino el del segmento social al que representa. Que haberlo, haylo, aunque cuatro años atrás no contase con suficientes adeptos en Huelva como para repetir escaño: peor se lo pintarán ahora tras haber buscado inútilmente refugio político en otras circunscripciones andaluzas.

A escala estatal, en 2004, IU redujo los votos obtenidos y sólo logró colocar a tres diputados en el Congreso, a los que sumaron dos votos de Iniciativa per Catalunya Verds. En las europeas, dicho porcentaje bajó aún más y sólo logró colocar a dos parlamentarios, uno de los cuales formó grupo con Los Verdes y otro, el gaditano Willy Meyer, acaba de ser defenestrado por Gaspar Llamazares tras el proceso de primarias. El voto asambleario es una sublime expresión democrática, pero no guarda necesariamente relación con el marketing. Tal vez la impresión de que IU es una jaula de grillos no sólo obedezca a la aviesa campaña en su contra que magnifica su complejo debate interno que nada tiene que envidiarle al que a veces ha zarandeado a los grandes partidos. Sólo que el excedente electoral de estos quizá pueda permitírselo.

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