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Ellos también se indignan

Zapatero y Rajoy se abroncan en el debate del estado de la nación. El primero recrimina a su adversario la falta de apoyo; el segundo clama por un adelanto electoral.

el 28 jun 2011 / 19:46 h.

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Quién lo diría pero José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy están indignados. Eso sí, no con la Ley electoral, ni con la negativa de los bancos a conceder créditos, por poner sólo dos ejemplos que inspiran al movimiento ciudadano 15-M . Zapatero y Rajoy están indignados el uno con el otro. El presidente del Gobierno afea al jefe de la oposición que sólo mire por sus intereses electorales y no haya apoyado ni una sola de las reformas que ha llevado a cabo el Gobierno . Y que tampoco se le espere para las últimas que acometerá antes de irse. "Usted es el perfecto perro del hortelano", le espetó a Rajoy un duro Zapatero en el turno de réplica.

Pero si bronco fue el jefe de filas de los socialistas, más aún el aspirante a gobernar en el Palacio de la Moncloa. "España está muy mal, la situación es calamitosa; hemos pasado de codearnos con los mejores al furgón de cola de los peores. ¿Hasta cuándo se propone Zapatero imponer a los españoles este calvario estéril y esta lenta agonía? ", resumió Rajoy. Ante esta situación, sólo cabía la misma propuesta machacona de hace un año: "Convoque elecciones, no hay otro camino ".

Zapatero, que afrontó su último debate sobre el estado de la nación (o más bien el estado de la crisis), eludió hacer un balance de su gestión, aunque sí hubo un asunto sobre el que no admitió ni una sola lección de la oposición: su política social. Y casi en tono de súplica reclamó a Rajoy lo siguiente: "Por favor, no cuestionen los datos. Nos perjudica. Este tema es serio. No es un asunto menor".

Entre los parlamentarios, lo de siempre. Aplausos enfervorecidos con su líder, abucheos e interrupciones durante el discurso del contrincante. No obstante, las formas no llegaron a romperse del todo y tanto Rajoy como Zapatero se despidieron el uno del otro con un cordial "le deseo lo mejor". En lo personal y en lo familiar, que en lo político "permítame que no pueda", dijo Zapatero. En la tribuna de invitados, Sonsoles Espinosa, esposa del presidente, respiraba tranquila.

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