Cultura

Els Comediants alza el telón en Itálica

Eran poco más de las diez de la noche cuando la musa de la danza, ante un numeroso y abigarrado público dio comienzo ayer el Festival Internacional de Itálica.
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el 16 sep 2009 / 05:30 h.

Eran poco más de las diez de la noche cuando la musa de la danza, ante un numeroso y abigarrado público dio comienzo ayer el Festival Internacional de Itálica.

Ha habido que esperar diecisiete años pero, por fin, este año el Festival ha vuelto a sus orígenes en el recinto de Itálica, ese espacio tan mágico como sugerente que dió a conocer al público sevillano la danza contemporánea, a principios de los ochenta.

Eran tiempos rebeldía y trasgresión en las artes escénicas y aquel recinto colmado de ruinas históricas conformó uno de los más singulares ámbitos que haya habitado la danza contemporánea. De ahí que esta nueva edición del Festival nos colme de expectación. Y de ahí también que no se haya escatimado con el espectáculo de inauguración, a cargo del grupo catalán, Els Comendiant, que, fiel a su espíritu vanguardista y al lema del festival, ha preparado para la ocasión un espectacular montaje de calle que gira en torno a la historia de la danza.

Subidos en grandes plataformas móviles, una serie de figuras danzaban en la plaza de la Constitución alrededor del fuego, el agua, el aire y la tierra para representar los diferentes estilos que la ha protagonizado la danza a través de la historia de la humanidad. Una vez presentadas, la musa de la danza los invitó a los espectadores a seguirla por un curioso recorrido a través del pueblo, al que se iban sumando otras plataformas que iban incorporado otros estilos de baile, como la salsa, el ballet clásico o las danzas tribales en torno al árbol de la vendimia. El público, como si de una procesión se tratara, siguió obediente a las plataformas en su recorrido hasta llegar al recinto ferial, donde se situaron las plataformas para dar lugar a un grandioso fin de fiesta colmado de música de percusión en directo que envolvió a los espectadores en la vorágine del ritmo de los tambores hasta hacer que todo el recinto se colmara de baile.

Al final, no faltaron, como no podía ser menos tratándose de este grupo, la espectacularidad del baile en el agua y los fuegos artificiales.

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