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Cultura

Els Joglars celebra sus 50 años con un viaje en el tiempo al año 2036

La compañía estrena ‘2036 Omena-G’ mañana en el Lope de Vega de Sevilla.

el 09 feb 2010 / 19:58 h.

La compañía Els Joglars, capitaneada por el gran Albert Boadella –un peso pesado de la escena española–, regresa mañana al teatro Lope de Vega de Sevilla para afrontar, este jueves, el estreno absoluto de su nueva producción: 2036 Omena-G, título peculiar que juega con las letras y el futuro.


No en vano, la obra supone un homenaje a la propia compañía, que en 2011 cumplirá 50 años de actividad, una efeméride que desde este mismo montaje se pretende empezar a festejar.


“Mis tres últimos estrenos absolutos han sido en Sevilla –el último fue La cena– porque aquí se come el mejor jamón del mundo y porque nos invita el director del teatro. Esta obra es el primer acto de nuestro 50 aniversario y hemos querido que tenga una conexión con eso. Es como un antihomenaje”, explicaba ayer con su elocuencia habitual el director de la compañía, Albert Boadella, durante la presentación de su proyecto.


El público sevillano, “que por una u otra razón siempre ha sido muy seguidor nuestro”, comentó Boadella, podrá disfrutar del 11 al 21 de febrero de una historia ambientada en el año 2036, cuando una serie de empresas organizan y patrocinan un homanaje a los cómicos que quedan vivos de una ilustre compañía: Els Joglars.


Boadella explicó que el resultado es una obra “cruel, divertida, tierna, sarcástica y sin restricciones” en la que “los actores se interpretan a sí mismos dentro de 25 años”. Así, no nos encontramos ante una típica obra de Els Joglars, sino ante un experimento único. “Nadie ha interpretado su propio papel en el escenario. La obra toca algo por lo que todos pasamos, la vejez, pero la vejez con dignidad, furia e inconformismo”, aclaró reivindicativo el director.

Casi una utopía

El título original de la obra, El homenaje, ha sido adaptado al más que probable lenguaje SMS del futuro, y en determinados momentos de la representación incluso los actores piden permiso para hablar en “español antiguo”. “La lengua es un vehículo estrictamente funcional. Nace, evoluciona y desaparece. Ya nos cargamos el latín”, ironizó Boadella.


El proceso de creación de los personajes se ha realizado en dos etapas, y para Els Joglars le ha supuesto entre cuatro y cinco meses de trabajo ya que “nosotros no vamos a la librería y compramos la obra, sino que la vamos construyendo”, volvió a ironizar.

Boadella aprovechó la ocasión ante los micrófonos para repasar los 50 años de historia de Els Joglars, la compañía privada más longeva y estable de Europa. “Hemos sido una compañía casi familiar y hemos experimentado casi una utopía, ganándonos la vida haciendo lo que queremos, con un inconformismo constante. Podemos comer y cenar todos juntos durante la gira como lo hacen los amigos”, subrayó.


A lo largo de estos años, la compañía ha sufrido la censura de la dictadura franquista, conflictos con el gobierno de la Transición, con la Iglesia, “y en los últimos años, con nuestra propia tribu, que ha hecho que dejemos de actuar en Cataluña”.


Aunque no le gusta ponerse medallas, Boadella afirma que “Els Joglars ha creado algo insólito en un país que tiene la cualidad de crear cosas y destruirlas en muy poco tiempo. Hemos venido practicando un principio muy sencillo y eficaz para el arte: nadar a contracorriente de la correción. Esta receta artística ha provocado que seamos tachados de antipatriotas, reaccionarios, blasfemos, anarquistas o fachas según las tendencias dominantes del momento”, reflexionó un Boadella curtido en mil y una batallas.

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