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Embajadora competente

el 19 dic 2012 / 13:09 h.

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Leyendo el currículum de Cristina Lucio-Villegas observamos que uno de sus profesores fue el maestro libanés Abdel Rahman El Bacha, quien nos dejó una profunda conmoción por su poética delicadeza cuando tuvimos oportunidad de escucharle hace unos años en Brujas. Hizo este detalle albergar la ilusión de encontrar en la sevillana una estética parecida, pero más bien descubrimos a una excelente embajadora de nuestra música, repertorio que ha paseado por varios países con notable acierto.

Tras unos años de aquel primer concierto de apertura del curso universitario en el que interpretó el Triple Concierto de Beethoven junto a la ROSS y las hermanas Coínes, su presentación el martes en el Maestranza se saldó con dos consideraciones diferentes. Por un lado tiene que pulir su acercamiento a grandes como Mozart o Chopin, de cuyas piezas ofreció un rendimiento sobrado en técnica, ágil articulación y tempi rápidos, pero corto en lirismo y sensibilidad. No es que Chopin demande el amaneramiento con el que lo abordan algunos pianistas, pero esta rotunda obra maestra exige una más efectiva combinación de virtuosismo y drama.

Por otro lado la sentimos muy segura con ese repertorio español que tan bien maneja, desde las breves sonatas de Antonio Soler y Domenico Scarlatti transcritas del clavicémbalo que tocó como un todo, sin vibrato y muy en estilo, a una excelente recreación de la enrarecida atmósfera que evocan las continuas disonancias en Málaga de Albéniz, pasando por las Cuatro Piezas Españolas de Falla, una temprana antología de nuestra música tradicional que la joven defendió con elegancia y justa confianza.

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