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Embarazos catódicos

Quienes hemos alcanzado cierta edad hemos ido superando barreras socio-sexuales que nos impedían en su momento alcanzar una visión del horizonte amoroso más allá de un beso robado, un apretón de manos bajo la mesa de camilla o el más atrevido "sex-film" de la última fila del cine...

el 15 sep 2009 / 17:49 h.

Quienes hemos alcanzado cierta edad hemos ido superando barreras socio-sexuales que nos impedían en su momento alcanzar una visión del horizonte amoroso más allá de un beso robado, un apretón de manos bajo la mesa de camilla o el más atrevido "sex-film" de la última fila del cine, en la que pudimos perdernos gran parte de Cuerno de Cabra o Belle de Jour sumidos en los brazos del amor oscuro y táctil.

No lo recuerdo con añoranza ni con arrepentimiento. Fue así, porque a una parte de la sociedad actual (la otra no había nacido) la dictadura social de la época le obligaba a enseñar el Libro de Familia al inscribirse en un hotel, a dar explicaciones a un guardia urbano por tocamientos procaces o a buscar las adelfas escondidas en Chapina. Sexo como pecado, sexo oscuro, sexo escondido, sexo disimulado.

En aquel tiempo, repito que no mejor, tan sólo distinto, los embarazos se tapaban con la boda y se contraían como enfermedad en una piscina, en un tocamiento. Si el tocamiento era autoestimulante causaba ceguera y reblandecimiento de la médula espinal. Pero nunca le echábamos la culpa a la televisión. Primero porque no había más que un canal y segundo porque en blanco y negro es imposible quedarse embarazada.

Un estudio, americano, cómo no, de la revista Pediatrics culpabiliza a las series de televisión por provocar un aumento de los embarazos entre los jóvenes, porque, señala, los reality shows muestran besos apasionados, contacto íntimo, relaciones sexuales implícitas o explícitas, y flirteo amoroso.

Lo mismo que en mis años mozos no me creí lo del reblandecimiento de la médula ni los embarazos por el agua de la piscina, no puedo admitir que se pueda "contraer" un embarazo catódico porque en televisión haya series de contenido más o menos explícito.

Admitir esto sería como admitir que la pertenencia al Opus Dei provoca un mayor número de embarazos a término, cuando todos sabemos que no son las asociaciones las que fecundan, sino la cópula entre individuos de distinto sexo, practicada sin barreras. Afrontar la duda es el camino del conocimiento. Nunca una serie me dio más placer que el sexo.

Consultor de comunicación

isidro@cuberos.com

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