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Embargo con transbordo

Funcionarios de Justicia ven reducida su efectividad al hacer su trabajo en autobús. Miguel Ángel Gayo trabaja para el Servicio Común de Notificaciones y Embargos y es uno de los que tienen que sufrir la nueva norma dictada por la Consejeriá de Justicia de la Junta, que ha prohibido el uso del taxi.

el 16 sep 2009 / 08:33 h.

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Miguel Ángel Gayo trabaja para el Servicio Común de Notificaciones y Embargos. De ello da buena cuenta su maletín, en el que se apilan órdenes de embargo, citaciones judiciales y otros documentos propios del juzgado. Desde el pasado día 4 se han hecho un hueco entre sus útiles de trabajo un plano de la ciudad y un bonobús. La entrada en vigor de la Instrucción 2/2009 de la Consejería de Justicia ha establecido que su departamento no hará uso de taxis para llevar a cabo las diligencias. Una nueva medida de ahorro. Desde entonces, el autobús público es su mejor aliado para llevar a cabo embargos por la ciudad.

Son las 9.10 horas. Miguel Ángel y varios de sus compañeros esperan en la parada de Tussam de la Enramadilla, la más cercana a los juzgados del edificio Viapol, su centro de trabajo, la llegada del autobús. Mientras tanto, intentan descifrar en un amplio mapa de la ciudad cuáles son sus destinos. La siguiente parada es el Prado de San Sebastián, donde cada uno hace transbordo para dirigirse a su punto de destino. A él le toca hoy el entorno de Bellavista.

Miguel Ángel llega a la barriada del sur de la ciudad a las 10.00 horas. Nada más bajarse del autobús recuerda que en "lo que va de mañana, ya habría realizado al menos cuatro diligencias". Ahí no queda todo. Plano en ristre, "como si fuera un guiri", se dispone a buscar el punto exacto de su destino. "Mis oposiciones no eran para taxista", ironiza.

Llega tarde al embargo de un coche. Le esperan el demandante y una procuradora. El demandado no aparece y la diligencia se ve suspendida. A su vez, el funcionario judicial comenta que a esa hora ya tendría que haber entregado en El Pítamo una citación para un juicio al día siguiente. Es consciente de las limitaciones con las que cuenta ahora para realizar su trabajo. Constata que en un sólo día antes era capaz de realizar entre 40 y 60 diligencias. Ahora, en una jornada no llega ni a las 12. "Exigimos un medio de locomoción apto para nuestro trabajo". Por ello, expone una posible solución: "Existe un parque móvil de la Junta de Andalucía del que sólo se hace uso media hora al día. Se trata de los coches de la cúpula judicial, que los llevan sólo de su casa al juzgado y de vuelta".

Reconoce que a los de su área no les permitirán hacer uso de esos vehículos porque están dotados de una seguridad exclusiva para los altos cargo, aunque recuerda que "somos los que nos enfrentamos de verdad a ciudadanos que en muchos casos son delincuentes y suponen un peligro para nuestra integridad. De hecho, algún compañero ya ha sido agredido".

Mientras busca en el plano el siguiente moroso a visitar, también en Bellavista, comenta que con la implantación de la nueva ordenanza de la Consejería, "la Justicia no va a ser la misma para todos, ya que a puntos como los polígonos industriales, no llega el autobús, por lo que no podremos actuar en ellos".

El reloj marca casi las 11.00 horas. Hasta el momento no ha completado ninguna de las diligencias. Pocos minutos después realiza la primera en un establecimiento. El calor ya aprieta y se traduce en un nuevo inconveniente. "No creo que la autoridad judicial deba presentarse sudando", apostilla. Sus últimas esperanzas para encontrar una solución al tema residen en la labor de los sindicatos. Entretanto, no pierde de vista su bonobús.

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