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Emery, Míchel y los laureles envenenados

LA CONTRACRÓNICA. El tropiezo ante el Estoril debe servir de aviso. La pasada campaña, tras el 5-1, la racha del Sevilla en Liga fue para olvidar.

el 28 nov 2013 / 23:23 h.

Por diferentes razones, el Sevilla fue incapaz de ganar en casa al Estoril, colista del Grupo H. La primera podría ser la relajación de los futbolistas cuatro días después de haberse dado un festín ante el eterno rival. Baño de azúcar donde los haya, en definitiva. Esta vez, ni el ambiente hizo hervir la sangre ni el adversario motivaba tanto. Además, había una extraña sensación de que ser primeros de grupo era coser y cansar. Y no fue así. El Sevilla lo tuvo todo a favor para golear y acabó pidiendo la hora después de ceder la segunda parte y un gol que le obliga a jugarse el primer puesto del grupo en el campo del Friburgo. Una de las razones del empate estuvo en la falta de fuelle. Unai Emery alineó a cinco futbolistas titulares ante el Betis y al menos dos de ellos (Rakitic y Alberto Moreno) reconocieron que el cansancio les pesó. ¿Debió el técnico del Sevilla introducir más cambios en su once inicial, esas esperadas rotaciones? Si el equipo hubiese aprovechado sus ocasiones de gol, quizá podría haber dosificado a alguno de sus bastiones. Pero esto sólo una hipótesis. La pólvora falló esta vez. Emery salió en defensa de sus jugadores diciendo que no vio “relajación” a raíz del 4-0 al Betis. Eso sí: también dejó caer que hay que “lograr unos hábitos donde la exigencia máxima esté siempre presente”. O lo que es lo mismo: hay que rendir siempre al mismo  (alto) nivel. Lo que otros, en definitiva, podrían llamar “no relajación”. Sea como fuera, hay que recordar algo: de los derbis no se vive, salvo que alguien se contente con ellos. La prueba más clara se vio la pasada campaña. El Sevilla de Míchel barrió al equipo de Pepe Mel con aquel histórico 5-1 y pareció que tocaría el cielo. Pero sólo fue ese día. Los malos resultados llegaron de inmediato: derrota en el Calderón ante el Atlético (4-0), derrota en casa frente al Valladolid (1-2), empate en el campo del Espanyol (2-2), derrota en casa ante el Málaga (0-2), derrota en Anoeta (2-1)... Luego llegó el parón navideño y el Sevilla ganó a Osasuna (1-0), pero un nuevo revés –en Valencia,– acabó con la era Míchel. Los respiros que dio la Copa del Rey no sirvieron. Lo de este jueves no era Liga, pero sí debe servir de aviso a navegantes. La Liga regresa el domingo, en Granada y allí habrá que dar la cara sí o sí.

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