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3-1: Emery salva a Djukic y se mete solito en un lío

Dura derrota del Sevilla en Mestalla que le confirma como colista y señala a su entrenador, que no acertó en el planteamiento y se equivocó al sustituir a Gameiro justo después del empate del francés.

el 22 sep 2013 / 23:05 h.

Valencia CF - Sevilla FC. / Marcamedia Valencia CF - Sevilla FC. / Marcamedia (FOTOGALERÍA) Cuentan en Valencia que Unai Emery es tan buen entrenador como testarudo. Es de esos técnicos que no se inmiscuyen en demasía en las decisiones del club a la hora de fichar o vender jugadores. Ahí no entra. Concede. Trabaja con lo que le den. Eso sí, cuando todos los huevos están en la cesta, el que los mueve es él y a su manera. Contra viento y marea defendió en sus comienzos en Mestalla un planteamiento que a la vista de todos desequilibraba al equipo, igual creaba ocasiones como las permitía, una especie de pim pam pum. Cada partido en el alero. Acabó por bunkerizar a aquel Valencia y acabaron por tacharle de conservador, pero dejó al equipo tres veces tercero en la tabla. No se quedaría tranquilo entonces y en el Sevilla cubre ahora el primer episodio de aquella historia. Lo que está por ver es si después de su pésima gestión de ayer  tendrá la oportunidad de rectificar. La paciencia se agota. Nadie duda del equipo, pero casi todos dudan ya del entrenador. Sólo falta que lo haga Del Nido. puntuacionEl Sevilla concedió seis remates en los primeros 12 minutos, nada menos. Un Valencia enrabietado al que su público, que lo abucheó tras la paliza ante el Swansea, le apoyó de salida. Un Valencia revolucionado que superaba en agresividad al Sevilla (aunque no sea muy difícil por el perfil de los jugadores), rozando la violencia en no pocas acciones, con protagonismo para las dos bandas. Incisivo el exbético Pabón partiendo desde la izquierda y también el joven canterano argentino Fede, que va para revelación de la Liga. Como en otros partidos de esta temporada, cualquier error en el pase en el centro del campo permitía a los valencianistas presentarse recorriendo muchos metros sin obstáculos hasta el área de Beto. Ningún stopper. Postiga y Jonas merodearon el gol de esa forma: robo, a correr, y un pase último para un tiro franco.  Sólo la falta de precisión en el disparo evitó que el cuadro de Djukic se adelantara pronto. El Sevilla también hurgó en la debilidad defensiva che, con un protagonista, Jairo. Hizo tres movimientos en otras tantas jugadas donde lo hizo tan bien en el inicio como horrible a la hora de tomar la última decisión, sobre todo en una jugada en el 26’, cuando Vitolo le puso un pase que le dejaba solo en dirección a Alves, con Gameiro a su derecha esperando para empujarla. Inexplicablemente el pase no llegó nunca, como tampoco el disparo cuando en un error al ceder atrás de cabeza Ricardo Costa le ofreció una ocasión clara. El partido se desarrollaba en tres cuartos de cancha, con muy poco balón tocado en el centro del campo. Ni en uno ni en otro equipo. Poco juego y muchas llegadas. Muy poco control. Marin, excesivamente individualista todo el choque, buscó la red con tiro cruzado dentro del área antes de que Fernando Navarro, sobresaliente, lograse taponar un tiro dentro del área de Fede con pinta de 1-0. No tardó en llegar ese marcador. De nuevo el veinteañero argentino, esta vez desde la banda izquierda, en una jugada que nació en una posible falta a M’Bia. El Sevilla no tiró el balón fuera con el francés quejándose y tras recuperarlo, Fede se fue como una lanza desde  la divisoria hasta pasar dentro del área a Jonas, que llegaba en oleada y batía por bajo a Beto. Sólo un disparo duro de Marin desde fuera del área aportó después el Sevilla antes del descanso. Pero tardó poco en caer el empate. El cuadro del Pizjuán salió más enchufado, y con una buena triangulación puso en evidencia la debilidad atrás de los locales. Alves se interpuso en el tiro final de Vitolo. Poco después, llegaba el empate. Un córner botado por Rakitic lo peinaba M’Bia hacia el segundo palo, donde espera solo Gameiro. Tercer gol del francés en cuatro partidos de liga. El partido tomaba inercia visitante, pero entonces, sorpresa: Emery sustituía a Gameiro por Cristóforo. Dejaba al equipo sin delantero, pasaba al doble pivote defensivo. Gameiro se fue maldiciendo y Rakitic puso cara de no entender nada al hablar con el vasco en la banda. El Sevilla se aculó, perdió la iniciativa y el partido. De nuevo fue Jonas el ejecutor en un tiro con la zurda desde el borde del área. Emery sacó entonces a Bacca por M’Bia. Demasiado tarde. Rectificación que le ponía más en evidencia. No sirvió de nada. El desconcierto sevillista era total. Víctor Ruiz sentenció.  Emery está cerca de estarlo.        
Valencia 3 Sevilla 1 por acosart

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