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Deportes

Emotiva y multitudinaria despedida a Miki Roqué en Tremp

Cañas, Adrián y Beñat portaron el féretro. El vasco no pudo reprimir las lágrimas cuando se abrazó a la madre del malogrado central. Guillén y Del Nido se abrazaron en el tanatorio. 

el 26 jun 2012 / 10:22 h.

Beñat y Cañas portan el féretro nada más salir de la iglesia.

Miki Roque falleció el domingo al rendirse a un cáncer de pelvis con el que combatía desde que un día de marzo de 2011 supo que el destino había sido caprichoso. Su optimismo contagió ayer las calles de Tremp, la localidad ilerdense en la que nació en julio de 1988. Los jóvenes con los que convivió durante su infancia antes de emigrar a Inglaterra con sólo 17 años fueron los encargados de portar el féretro con sus restos mortales.

El pequeño pueblo en el que creció junto a su hermana mayor y confidente, Olga, amaneció con las senyeras de Catalunya y el Betis con un crespón negro en el balcón principal del Ayuntamiento. El alcalde, el socialista Víctor Orrit, decidió que lucieran ambas en señal de homenaje a Miki y de agradecimiento la entidad heliopolitana, que trasladó a una nutrida comitiva para asistir al sepelio.

Apenas había amanecido en la comarca del Pallars Jussá cuando José María del Nido, presidente del Sevilla, y Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi, subdirector general deportivo de la entidad nervionense, aparecieron en el tanatorio de la localidad. Allí les recibió la representación heliopolitana, formada por Miguel Guillén, José Antonio Bosch, Rafael Gordillo, Pepe Mel, Tomás Calero y José Millán.

Ambos dirigentes se fundieron en un abrazo íntimo y lejos de las cámaras que abarrotaban la sala. La familia había soportado una noche dura y emotiva y se refugió en las dependencias en las que veló el cuerpo inerte del malogrado central. Del Nido dijo que le impactó "la fortaleza" con la que la abatida madre, Olga Farrero, relataba las últimas horas de su "niño".

Tras abandonar el tanatorio, el féretro fue transportado en hombros hasta la Iglesia de Santa María de Valldeflors. Mientras, los deportistas de la localidad formaban una cadena con la que guiar a Miki en su último y triste paseo por las calles en las que creció junto a sus padres, totalmente agradecidos por las continuas muestras de apoyo y condolencia. El fútbol español se tiñó de luto.

Y el Betis ejerció de embajador en un día en el que surgieron cientos de detalles que multiplican el carisma de la figura de Miki. Beñat y Cañas, dos de los canteranos con más peso en el vestuario del Real Betis, acudieron al sepelio junto al meta Adrián, uno de sus compañeros en el filial, y Arzu y Goitia, los capitanes de la plantilla en la que se bautizó en el primer plantel.

Las decenas de corones de flores -incluso del Banca Cívica de basket- que ocultaban el interior del coche fúnebre retrasaron la ovación de Tremp, que brindó su calurosa despedida al jugador en el momento en el que sus amigos y familiares portaron el ataúd desde la plaza anexa a la Iglesia de Santa María hasta el interior del templo, en el que su hermana leyó en forma de despedida una carta en la que glosó la figura del zaguero de forma cronológica.

Tras la homilía, que se ofició en catalán, Beñat y Cañas fueron algunos de los encargados de portar el ataúd hasta el lugar en el que la familia partió hacia la capital ilerdense para incinerarlo. Especialmente emotivo fue el abrazo del propio Beñat a la madre del catalán, con el que compartía una amistad especial. Otro de los miembros más afectados de la expedición heliopolitana fue Víctor Antequera, delegado del primer equipo.

Personalidades

Rostros conocidos del deporte se fueron sucediendo por las calles de la localidad natal de Miki. El director general del Real Madrid, Emilio Butragueño, representó a la entidad merengue en el sepelio. Más nutrida fue la comitiva del Barça, dirigida por Carles Puyol, amigo del fallecido, y compuesta por Josep María Fusté, directivo, y Ramón Canal, jefe de los servicios médicos.

Otro club solidarizado con la repentina muerte de un jugador es el Espanyol, cuya representación fue responsabilidad del vicepresidente deportivo, Germán de la Cruz, y el jugador de la primera plantilla Raúl Rodríguez. Ignacio Otegui, gerente de la Real Sociedad, y Luis Rubiales, presidente de la AFE, también acudieron al funeral.

Otro detalle que conmovió a las personas apostadas en la plaza principal de la localidad fueron las coronas de flores que enviaron todos los clubes en los que militó el defensa durante su carrera: UE Lleida, Liverpool, Xerez, Cartagena y el propio Betis. El propio presidente de la entidad heliopolitana, Miguel Guillén, prometió que el consejo sopesará en su próxima reunión promover actos que permitan mantener vivo el espíritu de Miki.

"Es imposible que se quede en el olvido. Era un tipo inolvidable", apuntó. Hasta el sacerdote que ofició la ceremonia recordó su eterna sonrisa. La sonrisa que se ha apagado en la vida pero que la familia pretende mantener presente en todos los corazones de los que brotaron lágrimas para decirle adiós. El beticismo lloró en la distancia.

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