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Empieza la colocación de la nueva 'cara' de la Torre Pelli

Las primeras lamas de los parasoles ya se están instalando en la fachada del rascacielos que Caixabank levanta en la Isla de la Cartuja.

el 28 ene 2014 / 09:14 h.

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15441199 A mediados del pasado año todo indicaba que la Torre Pelli (cuya primera piedra se puso hace siete años) iba a estar lista en el segundo semestre de 2014, con cuatro años de retraso. Pero ahora las estimaciones apuntan a que no se inaugurará hasta el primer trimestre de 2015. Aún así, las obras no paran y ya comenzó la instalación de las primeras lamas de los parasoles de las ventanas, a modo de persiana que cubre la parte superior del ventanal . Unas lamas color terracota que impedirán que el sol entre en el edificio y que darán a la fachada un color especial y único. Además, en un principio, iban a ser de un material cerámico, por lo que la Torre Pelli de Sevilla sería la única en el mundo con este tipo de material en la fachada de un rascacielos. Pero los planes cambiaron. Gracias a una foto en el twitter de @sevilla21web hemos podido comprobar cómo se instalan ya las primeras lamas de los parasoles, posiblemente de prueba, pero desde Caixabank no se nos ha facilitado más información. Queda pues pendiente la confirmación de que finalmente no son de cerámica, sino de aluminio. El pasado verano Caixabank aún no había decidió qué apariencia final tendrá el rascacielos. El escudo de placas de cerámica contra el brillante y fuerte sol del Sur que iba en principio a determinar su fisonomía diferenciándolo de otros gigantes de hormigón y cristal aún era una incógnita, según la entidad financiera, porque la seguridad es lo que iba a primar. Entonces fuentes de Caixabank negaron retrasos en el cronograma de trabajo, pero lo cierto es que las obras se están prolongando. La seguridad, funcionalidad, sostenibilidad energética y ambiental, diseño y estética marcarían la decisión final, pero la primera es condición sine qua non para el resto aunque ello implique prescindir de la cerámica sustituyéndola por el alumino extrusionado (modelado pero con gran resistencia), muy utilizado en los rascacielos por su facilidad para trabajarlo y también –y esto es clave– por su ligereza. Se negó entonces que el cambio de materiales se debiera a una cuestión económica, recalcando que fueron los técnicos los que habían recomendado el aluminio. Los marcos de las ventanas de la Torre Pelli son de aluminio, pero a éste deben ir adosadas las lamas que en un principio iban a ser de cerámica gracias al fino tubo que llevarán en su interior. Este gres porcelánico color terrizo (marrón claro) sería una característica propia del rascacielos hispalense, como así lo remarcó el propio arquitecto, César Pelli, en sus últimas visitas a Sevilla. Iba a ser el primer rascacielos del mundo con cerámica en su fachada. No obstante, los responsables del proyecto de Caixabank aseguraron después que se podría sustituir ese material cerámico por el aluminio extrusionado (modelado pero de gran resistencia), que a la vista podría parecer idéntico al ser también de color tarracota. Incluso se dijo que tras tomar una decisión, la entidad propietaria del polémico edificio anunciaría de qué material serían las lamas de los parasoles, un anuncio que aún no se ha producido pese a que ya se está instalando este elemento de la fachada, el último para que esta parte del rascacielos esté acabada. Por ahora los trabajos se han centrado en la colocación del vidrio, que es transparente, no de espejo como en otras torres, con doble capa y baja emisividad, de forma que en invierno reduce la salida de calor interno y en verano permite un gran aislamiento del exterior, de ahí el consiguiente ahorro en calefacción y aire acondicionado, según fuentes del proyecto. Por otro lado, los trabajos en el interior de la torre no cesan. Ascensores, instalaciones eléctricas, falsos techos... han sido las prioridades, sin olvidar la estructura metálica que corona la torre, que tiene una pintura que ya permite apreciar el color terracota que tendrá el conjunto del rascacielos. Los edificios podios, a los pies de las torre, también avanzan, aunque parece que en menor medida. En el complejo trabajará una media de 700 trabajadores entre el pasado año y el presente.

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