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Empleo sin certificado de calidad

Por primera vez la Junta ha contado en esta legislatura con una Consejería exclusivamente de empleo, antes unido al desarrollo tecnológico o asuntos sociales. Era lógico tras la transferencia en 2003 de las políticas activas.

el 14 sep 2009 / 21:39 h.

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Por primera vez la Junta ha contado en esta legislatura con una Consejería exclusivamente de empleo, antes unido al desarrollo tecnológico o asuntos sociales. Era lógico tras la transferencia en 2003 de las políticas activas. La calidad del empleo era la meta, fijada en la concertación pero desmentida por la temporalidad y la siniestralidad.

Con las políticas activas de empleo transferidas, Antonio Fernández ha hecho del Servicio Andaluz de Empleo su niña bonita. No han faltado recursos para remodelar las oficinas, dotarlas de personal y nuevas herramientas informáticas destinadas a propiciar un itinerario de inserción laboral personalizado para cada desempleado y a impulsar la tramitación telemática de las demandas y contrataciones a través de la Oficina Virtual.

Pero si a principios de 2007 se superó la mítica cifra de los tres millones de ocupados, marcada como meta para la legislatura, no ha ocurrido lo mismo con el objetivo de la calidad del empleo. Aunque la tasa de paro se ha reducido del 16% al 12,5% en este periodo, la diferencia con la media estatal (8% en la última Encuesta de Población Activa) sólo se ha reducido un punto. En Andalucía se crea empleo pero a un ritmo menor que en el resto de España.

El VI Acuerdo de Concertación Social, firmado en enero de 2005, dedica un eje completo a la "cultura de la calidad en el empleo", basada en reducir la temporalidad (el gran problema del mercado andaluz), fomentar la igualdad de oportunidades y luchar contra la siniestralidad.

El acuerdo incluía aumentar la contratación indefinida un 20%. Y durante este mandato se ha realizado la quinta reforma laboral estatal, a través del Acuerdo de Mejora de la Calidad en el Empleo que entró en vigor en julio de 2006 con incentivos a la contratación indefinida para los empresarios y medidas legales que impedían la concatenación de contratos (obligaba a hacer indefinido a cualquier trabajador que, en 24 meses dentro de los últimos 30, hubiera tenido dos o más contratos en la misma empresa y el mismo puesto). A pesar de que el Gobierno andaluz amplió esos incentivos, la tasa de temporalidad apenas se ha reducido y alcanza el 45,5%. Si en España de cada cien nuevos contratos doce son indefinidos, en Andalucía sólo lo son seis.

Respecto a la incorporación de la mujer al mercado laboral, los sindicatos no se han cansado de repetir que el paro en Andalucía tiene rostro de mujer. Antonio Fernández también se planteó rebajar el desempleo femenino en un 20%. Se ha pasado del 22,86% al 17,31% pero lo cierto es que de los 508.654 parados registrados el mes pasado, 309.077 eran mujeres. La equiparación entre hombres y mujeres sólo es real en los organismos públicos y los techos de cristal permanecen (la Ley de Igualdad se ha aprobado al final de la legislatura).

Por último, el lema "tolerancia cero hacia la siniestralidad" no se ha hecho realidad. Con años de retraso, se ha creado en 2007 el Instituto de Prevención de Riesgos Laborales. Aunque el número de accidentes mortales ha bajado (de 217 en 2004 a 179 en 2007), se producen casi a diario. Los más graves en estos años fueron el derrumbe del viaducto de la A-7 en Almuñécar en 2005 -en el que murieron seis operarios- y la explosión de una cementera en Carboneras este año, en la que fallecieron cinco personas. Como en la mayoría de los casos, las investigaciones han revelado incumplimientos normativos y aún no se han depurado responsabilidades.

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