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Empresarios (aún) más de derechas

Herrero se sacude el sambenito de su cercanía a los socialistas justo cuando Arenas acaricia más que nunca la Junta.

el 13 mar 2012 / 12:03 h.

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Javier Arenas y Santiago Herrero, conversando en la sede del Partido Popular de Andalucía.

El tendero Juan Roig, propietario de Mercadona, debería enviarle su delator espejo, incluido en la memoria anual 2011 de la compañía, al presidente de la patronal andaluza CEA, Santiago Herrero. Espejito, espejito, ¿qué puedo hacer yo por España? Y como la cara reflejada es el retrato del alma, le respondería: "Nada, patrón, no te amargues, cero autocrítica, tú y todos los empresarios que te rodean habéis cumplido, sois inmejorables, chapó".

Roig, quinta fortuna del país cincelada a golpe de trabajo y empeño personal, empresario de los de verdad, de herencia sólo una piara de puercos y algunas tiendas de sus padres, considera que todos -repite, todos- somos responsables de la crisis, incluidos empresarios y patronales. Basta, pues, de tirar balones fuera y de lapidar sólo a trabajadores y políticos. Que cada palo aguante su vela.

Contrasta ese yo confieso, no íntimo ante dios, sí público ante la prensa, con la total ausencia de mea culpa por parte de Santiago Herrero, falta de remordimientos compartida por la cúpula de esa CEOE que, hasta hace pocas fechas, tenía a un líder aferrado al sillón mientras su imperio empresarial se derrumbaba. Así, en el discurso ante la reciente asamblea general de la CEA, su presidente cargó contra las tres décadas de gobiernos socialistas en la comunidad. De autocrítica, cero, como si la Junta de Andalucía fuera la causante única de todos nuestros males.

Que yo sepa, nunca forzó al empresariado regional a adentrarse en la cultura del pelotazo inmobiliario, ni tampoco a afrontar planes de inversión y expansión financiados exclusivamente con crédito bancario. La necesaria austeridad no sólo falló en las administraciones, sino también en empresas que pecaron de delirios de grandeza. No hay nada peor que un pobre harto de pan, gran verdad.

Una vez le pregunté a Herrero por esa nula censura de la labor empresarial. Su respuesta fue que los empresarios tienen un juez inexorable llamado mercado. Quienes hacen las cosas mal, comentó, son expulsados. Cierto. Todos cometemos errores. Todos. Y reconocerlo públicamente es sanísimo, en especial cuando trabajadores y desempleados sienten, reforma tras reforma, que son los únicos imputados por el delito de una crisis económica desencadenada por todos. Todos, subráyese.

A la CEA, además, tampoco le han ido muy mal esos treinta años de gobiernos socialistas. Su ataque, quizás más político que nunca y empleando una palabra, regeneración, incluida en los lemas de la campaña del PP como sinónimo de cambio, revela una patronal escorada hacia la derecha justo cuando Javier Arenas casi tiene en sus manos las llaves de San Telmo. El radical viraje no se había producido antes pues jamás los populares habían acariciado la Junta de Andalucía como lo hacen ahora, ni siquiera en los tiempos de la pinza, cuando el PSOE de Manuel Chaves consiguió darle la vuelta a las encuestas.

Ante la posible victoria de Arenas, Herrero se ha sacudido el sambenito de su cercanía a los socialistas, sambenito que le persiguió incluso en las dos ocasiones en que optó a la presidencia de la CEOE -y perdió-. Desde Madrid se le echaba en cara los largos años de paz social en Andalucía, esto es, los pactos con el Ejecutivo regional, UGT y CCOO, acuerdos que también lo habían alejado del presidente del PP regional. Es más, el patrón no dudó en lanzarle dardos cuando el líder popular cuestionó la concertación y los cuantiosos fondos de formación laboral y ocupacional recibidos tanto por la CEA como por los sindicatos.

Fondos cuyos impagos o recortes, por cierto, son causantes en parte de las pérdidas de dos millones de euros arrojadas por la patronal en 2011, y que le obligarán a hipotecar de nuevo su sede de Cartuja para lavar los números rojos y obtener liquidez. Al fin y al cabo, la concertación social regional se reduce a un reparto de ayudas e incentivos públicos a la contratación y a una apuesta por sectores estratégicos. No entra en modelos de contratación ni de despidos puesto que son competencia estatal. Si lo hiciera, otro gallo cantaría y no sería precisamente tan pacífico...

En no pocas ocasiones se ha escuchado a Santiago Herrero sentenciar ni soy brazo ejecutor de gobiernos ni de oposiciones, al tiempo que proclamar la independencia política de la organización que preside. Por ello, sus palabras apelando a la regeneración andaluza justo en vísperas electorales y las alabanzas a las medidas acometidas por el Gobierno de Mariano Rajoy (austeridad presupuestaria y reforma laboral) se interpretan como una virada hacia la derecha posicionándose ante el fin en Andalucía de la era socialista y el inicio de la popular. Lo malo es si, al final, hay vuelco en las encuestas y el PP ni logra mayoría absoluta ni gobernar en coalición. Espejito, espejito, ¿qué cara pongo ahora?

http://blogs.elcorreoweb.es/lasiega/

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