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Empujados a la ruina por los impagos

Inri-tados. Así reza el cartel que corona la cruz de los diez trabajadores encerrados -voluntaria y pacíficamente- en un edificio en construcción de la calle Florencio Quintero en el sevillano barrio de la Macarena. La razón, dinero. Los 300.000 euros que les debe la constructora a las 15 pequeñas empresas contratadas para la obra.

el 16 sep 2009 / 02:28 h.

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Inri-tados. Así reza el cartel que corona la cruz de los diez trabajadores encerrados -voluntaria y pacíficamente- en un edificio en construcción de la calle Florencio Quintero en el sevillano barrio de la Macarena. La razón, dinero. Los 300.000 euros que les debe la constructora a las 15 pequeñas empresas contratadas para la obra.

No es para menos. A Nicolás y Manuel es la segunda vez que les pasa y esto ha sido "el remate". Son gerentes de Pulidos Macarena, empresa que ahora mismo se las ve cara a cara con la quiebra.

"Estamos arruinados", asegura Nicolás. "Hace dos meses que no nos pagan y eso son 18.000 euros".

Su compañero, Manuel, explica que la empresa de pulidos ha movilizado a ocho trabajadores, además de a ellos mismos, para las labores contratadas. "No podemos pagar los sueldos, ni las facturas del almacén, ni el material de los proveedores", subraya.

Llevan más de 24 horas encerrados. En la noche del día 7 tuvieron lugar las últimas conversaciones entre las partes para tratar de encontrar una solución, pero "no se llegó a nada, porque se están tirando la pelota unos a otros, ya que la constructora dice que no ha recibido el dinero de los promotores, y éstos dicen que ya han pagado el 95%", señala Manuel.

"Ya nos pasó una vez y seguimos la vía judicial para nada", relata. "Pasan años y para cuando llega el juicio la constructora ha desaparecido y te quedas sin cobrar".

La frustración y la rabia es patente es sus palabras, "por eso ahora nos hemos encerrado aquí y no nos vamos a mover hasta que no veamos un cheque", sentencia.

Dicho y hecho. Tras las negociaciones frustadas se encerraron, sencillamente no volvieron a sus casas tras terminar su jornada laboral, se quedaron allí. Al principio estaban encadenados, pero la Policía los disuadió y cortó las cadenas, aunque no procedió al desalojo ya que ello pasa por una orden judicial.

Otro de los afectados es Jesús, gerente de la empresa de pinturas Aplicaciones Rasmo S.L., que lleva en su cartera los dos últimos pagarés devueltos por falta de fondos. "Yo he empleado a siete trabajadores aquí y me deben 22.000 euros, estoy con el agua al cuello", asegura.

"Los bancos están cerrados en banda y a nosotros nos pagan con pagarés", explica, "Si están sin fondos pueden pasar años para cobrarlos, si es que los cobras y, encima, a estos tíos no les pasa nada", añade.

En este sentido, Jesús reclama que se endurezcan las penas por este tipo de prácticas. "Deberían meter en la cárcel a todo el que de un pagaré sin fondos", apunta.

Lo cierto es que todos coinciden en que ciertas actividades de la construcción están más desprotegidas, sobre todo aquellas que no tienen que ver con el permiso de habitabilidad.

"Los fontaneros y los electricistas tienen que firmar unos boletines para reconocer la habitabilidad y eso les da más mano", relata Jesús. "Si no les pagan, no firman, pero nosotros estamos vendidos", insiste.

Este periódico ha intentado ponerse en contacto con la constructora implicada sin conseguirlo.

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