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En busca de una humilde morada

Si necesita piso para compartir antes de la ‘vuelta al cole’, aquí lleva las claves para encontrarlo (y sobrevivir a ello)

el 31 jul 2011 / 18:34 h.

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Las distintas facultades de Sevilla son uno de los puntos calientes si quiere encontrar piso para compartir

¿Se estrena en eso de volar del nido? Aquí van algunos consejos y experiencias de veteranos en el arte de compartir piso. Desde buscar esa vivienda ideal (con un precio más ideal si cabe) hasta sacarle partido a la convivencia diaria.


Los hay que acaban de aterrizar en la ciudad, otros ya han echado algunos añitos aquí, mientras unos pocos saborean las mieles de la independencia tras pasar la ardua tarea de encontrar un empleo... Muchos son los que se lanzan estos días a las calles en busca de esa humilde morada para compartir. El verano es una de las épocas de búsqueda más intensiva, sobre todo por la inminente vuelta a la universidad.


Reconozcámoslo. Buscar piso provoca bastante pereza, especialmente si hay que patear las calles en busca de carteles, con el solecito que hace ahora acusando sobre la nuca. Si se acerca a las distintas facultades de Sevilla verá un aluvión de folios, de todos los colores y clases, anunciando alquileres, sobre todo de pisos cercanos a zonas universitarias.


La primera vez que Natalia Moreno buscó piso lo hizo a través de una agencia inmobiliaria. Se puede decir que ella ya es toda una catedrática en esto de compartir vivienda. Esta joven conileña de 24 años lleva ya seis viviendo en Sevilla. Hizo la carrera de Periodismo aunque su verdadera vocación es el Derecho, grado que empezó a estudiar hace un año. Ha pasado sólo por dos pisos, pero ha tenido 10 compañeros distintos y ocho de ellos han repetido experiencia con ella. Buena señal. A la hora de elegir candidato a compañero, que sea un desconocido no es un problema para ella. "Hago nuevas amistades y puedo hacer más vida en Sevilla. Además, la convivencia es menos monótona y más divertida", confiesa.


En el caso de Pilar González, internet es su herramienta fetiche. Esta trabajadora social de 32 años lleva independizada desde hace cinco, pero no por estudios sino por cercanía a su trabajo y, además, "para compartir gastos". Aunque su primera vivienda la encontró por carteles, después recurrió a la red, tanto para buscar piso como para conseguir compañeros de convivencia. "Es más personal y puedes buscar lo que quieres. Una chica vino de Huelva a nuestro piso gracias a que le mandamos una foto", asevera.


Carteles, inmobiliarias, la red... pero lo que se perfila como método eficaz y fiable suele ser el boca a boca. "Te dejas aconsejar por gente cercana a ti y evitas sorpresas de última hora". Así encontró Elena Marco los dos últimos pisos en los que ha estado. Uno lo consiguió precisamente gracias a Natalia, su antigua compañera de Facultad. Ahora, sólo durante el verano, convive con una compañera de trabajo y tres chicas más. Esta onubense, reacia en sus años universitarios a quedarse en Sevilla, lleva unos seis años respirando el aire de sus calles. "Lo mejor de vivir aquí es la independencia. Vivir sola te enseña a salir de los problemas por ti mismo", cuenta. Aunque confiesa la morriña por la familia en más de una ocasión.


Las redes sociales valen, en este caso, lo mismo para un roto que para un descosido. Si tiene un círculo amplio de amistades en la ciudad donde busca su rincón, puede anunciar su búsqueda y las exigencias mínimas que requiera. Uno nunca sabe lo que la red de amigos virtuales puede proporcionarle. Es como un boca a boca 2.0, que tanto se lleva ahora.


Si ya ha encontrado piso por alguna de estas fórmulas, va por buen camino. El siguiente paso se antoja algo más complicado. ¿Cómo será la convivencia? Hay de todo, como personas hay en el mundo, pero las voces consultadas aseguran que siempre se saca una experiencia positiva.


La paciencia y respetar las reglas son algunas de las cualidades que nuestras entrevistadas destacan para poder convivir. El tema de la limpieza siempre es uno de esos puntos conflictivos, por eso, la mayoría de estudiantes recurren a cuadrantes de limpieza, como hicieron Natalia y Elena, en los que se establece qué y cuándo limpia cada uno. "Más que limpiar, es no ensuciar", explica Pilar. Para ella es uno de los requisitos principales. Nunca ha creído en eso de establecer turnos, aunque más de una vez los ha visto necesarios. "Pensaba que no iba a aguantar ciertas cosas, pero he descubierto que tengo una paciencia y tolerancia increíbles", comenta. Los roces con algún compañero son una consecuencia inevitable del día a día, pero el consenso, el respeto y ser flexible ayuda a sobrellevarlo. "Para evitar problemas hay que saber ser neutral y no implicarse demasiado en los conflictos que surjan", añade Natalia.


Amanecer y anochecer con tanta gente tiene por descontado su parte divertida
. Anécdotas mil recuerda Elena, como una mañana después de una de las siempre concurridas fiestas de la primavera, cuando amaneció con más de 10 personas durmiendo en sofás, sillas e incluso en el suelo.


Reflexione sobre estas opiniones y láncese a compartir vivienda, algo que se perfila como una verdadera aventura.

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