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En busca del mejor chapuzón

el 05 jun 2011 / 18:46 h.

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¿Quiere encontrar un lugar así? Lea entonces las siguientes líneas.

De acuerdo, es posible que hoy mirando el cielo no sea el mejor día para pensar en más agua que la que golpea el paraguas. Pero no hace falta encomendarse a la quiromancia para intuir que cuando pase la alerta amarilla por lluvias volverá el Rey Sol a castigar con furia una ciudad en la que fotos como las que acompañan estas líneas se convierten en poderosos imanes ‘atrapa-sevillanos'.

Dice la Unesco que Sevilla es la Ciudad de la Música. Lo que no está tan claro es que también lo sea de las piscinas. Al menos si observamos cómo una de las súplicas más reiteradas por los ciudadanos en ese gran contenedor de ruegos, antojos e imposibles que son los Presupuestos Participativos es que el consistorio instale más estanques para solaz del acalorado ciudadano, a poder ser uno en cada esquina.Ojo, haberlas, haylas. Otra cosa es que cada homo sapiens tenga en su mente su paraíso azul soñado. En la capital la oferta es de cuatro piscinas públicas -dependientes del Instituto Municipal de Deportes- y otras cuatro en recintos privados a las que se puede acceder pagando la correspondiente entrada.

Unas de las que gozan de mayor prestigio son las de los hoteles. Será por aquello de que estar rodeado de ingleses y suecos le da a uno la sensación de que también está de viaje o, tal vez, porque, a qué negarlo, los guiris suelen ser más calladitos y no juegan tanto a ‘hacer la bomba'. Jaime cruzaba el sábado el umbral del Hotel Meliá Lebreros vestido de calle y diligentemente atravesó el hall hacia la piscina. Allí, una vez ataviado convenientemente, se dispuso a disfrutar de la primera jornada de baños de la temporada. "Entras aquí y desconectas de todo, además la gente es educada y el entorno muy confortable", decía a la vez que juraba y perjuraba que no era ningún comercial de la cadena hotelera camuflado para engatusar a nadie (pase de temporada: 360 euros / pase mensual: 160 adulto y 120 infantil / bono 5 baños: 95 euros adultos).

De Nervión a Sevilla Este para buscar la cara B o A -según se mire- del negocio acuático. Allí acaba de reabrir sus puertas Aquopolis. No se podrá quejar porque le salpiquen o porque el chavalerío suba un pizca de más el tono de voz pero a cambio tendrá toboganes por donde deslizarse y una nueva atracción, de nombre Turbolance, en la que se sentirá como en la montaña rusa de la Feria pero en bañador y con flotador mediante (19,85 euros/día -adultos y 14,35 euros/día - niños. También hay pases de temporada).

Si busca un término intermedio siempre puede recurrir a los centros deportivos. Los tiene en Alcosa (C/ Séneca), Rochelambert (C/Doña Francisquita), Tiro de Línea (C/Lora del Río) y Torreblanca (C/Príncipe de Asturias). En las cuatro, el horario y el precio de las entradas es el mismo. Eso sí, el baño recreativo sólo es posible los fines de semana. El precio oscila entre los tres y los seis euros y los bonos de diez entradas, alrededor de 20 euros.

Si aceptan la exageración como figura literaria casi tan clásica como la Giralda es el centro Piscinas Sevilla, un lugar que da la sensación de haber estado ahí desde el principio de los tiempos. Ahora se ha remozado y a su emblemático nombre se le ha sumado el de O2 Centro Wellness. Denominaciones al margen sigue siendo el lugar de siempre pero totalmente reformado. Cuentan con dos piscinas y tienen tal variedad de precios que lo mejor será informarse allí mismo (hágalo llamando al 95 492 04 03).

El panorama, que no es para poner una pica en Flandes, pero tampoco es tan desolador como parecía en la primera línea, no acaba aquí. O casi. Porque para entrar en los siguientes recintos o es usted socio o ha de tener un buen amigo. Sucede así en los clubs Náutico, Labradores y Mercantil. Sus codiciadas instalaciones están al alcance de aquellos que, sin ser miembros, acudan al menos con una persona que sí lo sea. 60 euros por día en el primero de ellos, y alrededor de 20 euros en los otros dos. Nadie dijo nunca que refrescarse con cloro fuera un pasatiempo barato. 

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