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En Cardiff ganó la afición

El Sevilla perdió, pero sus seguidores vencieron en el duelo de la grada. El grito final de ‘campeones, campeones’ fue suyo.

el 13 ago 2014 / 09:41 h.

sevilla aficionados - sfc_opt La afición del Sevilla volvió a dejarse la garganta por su equipo. Esta vez en Cardiff. Foto: Sevilla FC. Fue la de ayer una final atípica. Para empezar, por el clima. En Cardiff será muy normal (aunque algún lugareño insistía en que no), pero los miles de madridistas y sobre todo sevillistas desplazados a tierras galesas agradecieron que durante la mayoría de la final no lloviera. No hubo mayoría española en el estadio, ni siquiera las dos gradas de detrás de las porterías eran plenamente blancas o rojas. El Sevilla estuvo frío. Pero su afición no. Cantó, vibró y respondió con ironía (aplausos y risas) ante un tímido recuerdo de la hinchada madridista al eterno rival sevillista. Ni con el 2-0 cayó. Nunca se arrugó ante la lógica superioridad numérica del madridismo. Es más, se dedicó durante toda la segunda parte a desplegar su extenso recital de canciones. Fue un espectáculo y el centro de atención de gran parte del Cardiff City Stadium durante la última media hora de la final. Se agotan los calificativos. Mientras Unai Emery y sus hombres buscaban la remontada que después no pudo llegar, dos exsevillistas, Jesús Navas y Juan Cala, sentados justo detrás del banquillo sevillista, se mordían las uñas. Habrían dado lo que fuera por estar en el césped. Los dos tuvieron que conformarse con emocionarse con el himno del Centenario cantado a capella por la afición antes y durante el partido de anoche. Navas acudió con parte de su familia, mientras que Cala, residente en Cardiff, estuvo en todo momento muy cercano a los aficionados sevillistas. No podía faltar el lebrijano a la final. Si hay un lugar donde Cristiano Ronaldo no es el máximo centro de atención del Real Madrid, es País de Gales. Allí Gareth Bale es el rey. Por mucho que el bigoleador portugués fuera elegido con justicia el man of the match (hombre del partido) por la UEFA, el veloz zurdo provocaba un clamor con cada balón tocado o carrera meteórica lanzada sobre el césped. Bale tenía ganas y Cardiff ganas de Bale. Eso sí, uno de los momentos curiosos de la final fue cuando Cristiano quedó tumbado, dolorido tras una acción, y un joven seguidor saltó al terreno de juego para abrazarle… durante más de un minuto, sin que el amplio equipo de seguridad actuara para evitarlo. El chaval se llevó la ovación de su vida, aunque también una multa de recuerdo. Ya el segundo espontáneo, bandera italiana en mano, no tuvo gracia. Pero sí otro cargo en su cuenta corriente, como el primero. Otro de los momentos curiosos se produjo casi al final. En un momento del partido cayó acalambrado al césped Coke. El lateral fue auxiliado por Coentrao, pese a que el juego continuó. Nadie echó el balón fuera y el portugués se vio obligado a dejar ‘tirado’ al sevillista, que de nuevo se retorcía de dolor sin que nadie lo ayudase. No pasó a mayores, obviamente. Extrañaron, por otra parte, los pitos de la hinchada madridista a Reyes cuando éste entró en el partido. No se sabe bien por qué. Fue Reyes quien le dio una Liga hace no muchos años con dos goles decisivos en la última jornada del campeonato. Cosas que pasan. El caso es que el Sevilla volvió a disfrutar de otra final. Sí, a disfrutar. El grito de ‘Campeones, campeones’ que se escuchó en el Cardiff City Stadium nada más acabar la final fue obra de la hinchada nervionense, con la plantilla respondiendo con aplausos al recital de sus fieles. Ahí sigue intacta la base del Sevilla campeón.

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