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En chanclas no se va a Europa... ni al derbi

La posibilidad europea le duró seis minutos al Betis en Valencia. Luego todos se acordaron de que el objetivo estaba cumplido y se dejaron ir. Partido mal, actitud horrible.

el 22 abr 2012 / 22:33 h.

Pequeño lío entre Paulao y Barragán en un saque de esquina.
Esa falacia llamada Europa a la que se suponía que aspiraría el Betis en el improbable caso de que venciera en Valencia... [Pequeño lapso: improbable no por pesimismo ni victimismo, sino por una simple cuestión matemática: este pronóstico está patrocinado por siete derrotas consecutivas y 26 años sin ganar allí]... Bueno, pues esa falacia llamada Europa le duró al presunto aspirante la friolera de seis minutos, que es el ratito que tardó en ganar el partido un Valencia moribundo al que su afición, un ejemplo de exigencia acaso desmesurada, esperaba con el cuchillo tras sus últimos resultados. Otros Valencias más fieros se habrá encontrado el Betis en Mestalla, campo gafe donde los haya para el verde y el blanco, pero la tensión en el bando che derivó en coraje y la distensión en el bando bético degeneró en conformismo. Si el Betis quería saber qué buscar en las cuatro últimas jornadas, ya lo sabe: nada. Si acaso, vencer al Sevilla. Y ya está.

Europa, en realidad, sólo ha sido para el Betis una ilusión alimentada por un par de razones: los números, que situaban a los verdiblancos a tres puntos de la zona continental en caso de triunfo; y la mediocridad del campeonato, porque no se explica que esa posibilidad fuese real para un equipo que ni siquiera estaba (perdón, está) salvado matemáticamente. Cualquier otro argumento queda invalidado por el nivel y el rendimiento de un grupo que a día de hoy está lejos de quienes pelean de verdad por el Viejo Continente. Véase el Valencia de Unai Emery, presto a ser devorado por su hinchada y vencedor final con pasmosa facilidad.

El 1-0 de Jonás desató lo que Mel seguramente ha intentado contener desde el triunfo ante Osasuna: la relajación. Cumplido el objetivo primario, los futbolistas tienden a quitarse las botas y ponerse las chanclas. Pero las chanclas son para el verano, no para competir por Europa. Y en chanclas también resulta imposible salir vencedor de un partido que no es un partido sino el colmo de la intensidad: el derbi. Quedan diez días. Hay tiempo para buscar en el armario y volver a ponerse las botas.

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