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En contra de la violencia en el fútbol

Si es lamentable que se produzcan agresiones en los terrenos de juego, más grave resulta que sea en las categorías inferiores de fútbol donde se registren episodios de tal brutalidad, que además sean alentados por los adultos que acompañan a los menores en los partidos.

el 15 sep 2009 / 23:27 h.

El estadio de fútbol Guadiamar de Benacazón fue escenario el pasado domingo de un partido de fútbol de Preferente en la categoría de Juveniles entre el Real Betis y el AD Cerro del Águila. En el minuto 50 de partido, el árbitro, Manuel Montane Rodríguez, expulsó a uno de los jugadores del equipo cerreño cuando el Betis vencía por uno a cero, lo que provocó una bronca que derivó en una brutal agresión al colegiado por parte de varios jugadores del equipo. Montane, de 34 años, fue pateado por muchos de los futbolistas y acabó con una ceja rota y numerosas contusiones, por lo que tuvo que quedar ingresado durante varias horas del domingo en el Hospital de San Juan de Dios de Bormujos. Si es lamentable que se produzcan agresiones en los terrenos de juego, más grave resulta que sea en las categorías inferiores de fútbol donde se registren episodios de tal brutalidad, que además sean alentados por los adultos que acompañan a los menores en los partidos. Montane refiere que ya tuvo en partidos anteriores un incidente con uno de los jugadores del equipo, que no registró en el acta, y por el que fue denunciado. El colegiado entiende que ese hecho puede estar en el origen de la animadversión con la que le recibieron los jugadores del Cerro, si bien en su dilatada carrera profesional nunca había tenido que enfrentarse a un hecho de la gravedad del ocurrido el pasado domingo. Todos están obligados a denunciar y condenar las agresiones en los campos de fútbol, no sólo el colegiado, cuya salud corrió serio peligro. Tanto las federaciones deportivas como las administraciones competentes deben atajar de raíz estos comportamientos y sancionar con la máxima dureza cualquier actitud violenta. En este caso, tratándose de menores, corresponde a los tutores y padres la responsabilidad de inculcar valores de paz y deportividad a sus hijos. Es tarea de todos erradicar la vergonzosa imagen del domingo. Nos va mucho en poder conseguirlo.

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