En el auto de papá

Aficionados a los vehículos antiguos de Los Palacios y Dos Hermanas organizaron ayer el I Encuentro de Motos y Coches Clásicos en el parque de Los Hermanamientos

el 01 jun 2014 / 22:02 h.

Pág.27_Los PalaciosLos aficionados a los coches y motos que ya, por la edad, sorprenden a los técnicos de la ITV aprecian sus vehículos como joyas activas de museo, porque aunque todo el mundo los ve como objetos de exposición, sus dueños se jactan de ir de aquí para allá como el primer día, como cuando su abuelo utilizaba la Bultaco para ir al trabajo o cuando iban con papá a la playa en el Seat 600, hace alrededor de medio siglo. Una afición mestiza que combina la nostalgia con la pasión mecánica los aglutina a todos en concentraciones como la que tuvo lugar ayer en el parque de Los Hermanamientos de Los Palacios y Villafranca, por donde se vieron una treintena de coches y otras tantas motos ofreciendo una estampa clásica que recorrió primero el parque y luego todo el pueblo, con sus cláxones de otra época, sus motores melancólicos, sus capós brillantes como de estrellas en blanco y negro. Al I Encuentro de Motos y Coches Clásicos acudieron conductores de Los Palacios y Dos Hermanas, pero también de otros pueblos de la comarca como Utrera, Alcalá de Guadaíra y hasta de la capital. El evento lo organizaban varios aficionados, liderados por Emiliano Cortés, un palaciego de nacimiento –el hijo de la clásica y desaparecida tienda de alimentación Emiliano, junto a El Desembarco– que lleva media vida en Dos Hermanas y cuya afición por las antigüedades del motor ha llevado incluso a sus hijos a montar una web dedicada al repuesto. Los conductores pasearon por el parque de Los Hermanamientos, trazaron una tournée por las principales vías del pueblo, repostaron en algunos bares, visitaron el museo etnográfico de Juan Begines El de la Santita –que conserva decenas de coches incluso de la II Guerra Mundial– y regresaron al parque a coronar la jornada con una comida de convivencia. «El parque ha tenido hoy muchísima vida gracias a esta idea estupenda de reunirnos a los aficionados de estas antigüedades en plena forma”, decía Pepe Núñez, propietario del último Seat 600 matriculado en la provincia de Sevilla. «El dato no es oficial», terciaba su mujer. «Pero todo el mundo lo sabe, y es fácil comprobarlo; basta con ir a Tráfico», insistía él, orgulloso de poseer un vehículo de 1972 con más brío que muchos de los que circulan a diario por las carreteras. Antonio Reina, propietario de un concesionario y aficionado como el que más, disfrutaba con la familia del arroz y del sonido de tantos motores que evocaban otros tiempos, a partes iguales. Por el césped del parque, por los caminos de albero, un Cádillac negro que cruzó el Atlántico, un Mercedes color crema de cuando nadie tenía auto por estos contornos, un Citroën Dos Caballos de cuando se desalinizó la marisma, un Seat 127 de cuando murió Franco, un Fiat de sabría Dios cuándo, un Escarabajo de los tiempos de Maricastaña… Todos tenían dueños que no les quitaban ojo, y admiradores que tampoco, paseando entre ellos antes y después del almuerzo. Había niños que no daban crédito a las dimensiones de los coches, por demasiado pequeños o demasiado grandes, a los chasis de las motos, a las disposiciones extrañas de las palancas de cambio, a las patas de cabra, a los faros como ojos animados… También había personas de más edad, como niños asombrados igualmente de que el tiempo hubiera pasado tan deprisa, como si no se hubieran apeado aún de estos vehículos que los pasearon durante tanto tiempo a lo largo de sus vidas, aunque ahora resistan tan deportivamente las vueltas que el mundo da. A la fiesta del parque contribuyó también ayer una jornada de adopción de perros organizada por la asociación protectora de animales El Buen Amigo, que este año cumple un cuarto de siglo haciendo una labor encomiable de concienciación en el pueblo. Su presidenta, Cándida Valera, se congratulaba de que el público se hubiera animado a interactuar con el mundo animal.

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