Local

En el día después

Las dudas se abren paso tras la euforia de las Olimpiadas Pekín 2008. La principal es extradeportiva y tiene que ver con los derechos universales. Está por ver si la multicultural cita habrá germinado en China; si el principal fruto de esta orgía que ha convocado al planeta en torno al esfuerzo noble y...

el 15 sep 2009 / 10:30 h.

Las dudas se abren paso tras la euforia de las Olimpiadas Pekín 2008. La principal es extradeportiva y tiene que ver con los derechos universales. Está por ver si la multicultural cita habrá germinado en China; si el principal fruto de esta orgía que ha convocado al planeta en torno al esfuerzo noble y competitivo de hombres y mujeres será una apertura política y social real en aquel impresionante país. Hay que esperar para comprobar si la mirada hacia y desde el mundo tendrá tan buen final como los Juegos.

Las Olimpiadas nos han mostrado además que tanto el organizador saliente como el entrante utilizan sus símbolos, sus imágenes más tópicas, sin complejos, para enganchar el interés internacional y por ese camino mostrar sus nuevos rostros. Un ejemplo para quienes aquí ven en nuestros iconos internacionales un enemigo y no una marca. China recordó en la inauguración sus aportaciones a la historia de la humanidad pero envuelto en las imágenes que todos teníamos de ella. Londres no ha dudado en enseñar los paraguas y el fútbol para hacerse reconocer. En el mundo la imagen de España es la de Andalucía y la duda es si no debería aprovecharse para, a la vez, mostrar otras realidades, en vez de rechazarla por castradora como muchos hacen. Es cuestión de autoestima y calidad. Y junto a esto, la duda de si acabaremos asumiendo que el deporte es un gran vehículo de educación. El comportamiento de nuestros y nuestras deportistas, con sentido de equipo, nobleza en la competición y dando valor al esfuerzo debería ser suficiente para invertir más y mejor en el deporte infantil.

Periodista

opinion@correoandalucia.es

  • 1