Cultura

'En el flamenco y en el folclore hay voces de caerse de espaldas'

El tenor jerezano Ismael Jordi atrae muchas miradas por su prometedora carrera, que comenzó como alumno de Alfredo Kraus en la Escuela Reina Sofía, saliendo de su Andalucía natal, donde, afirma, "la tradición del flamenco y del folclore da unas voces de caerte de espaldas".

el 15 sep 2009 / 01:02 h.

El tenor jerezano Ismael Jordi atrae muchas miradas por su prometedora carrera, que comenzó como alumno de Alfredo Kraus en la Escuela Reina Sofía, saliendo de su Andalucía natal, donde, afirma, "la tradición del flamenco y del folclore da unas voces de caerte de espaldas".

Estos días saborea las mieles del éxito en el Teatro de la Zarzuela con una nueva producción de La Generala, en la que el joven tenor andaluz interpreta al Príncipe Pío y con la que viajará en los próximos meses de gira a Oviedo y al Teatro Chatelet de París.

Aunque es consciente de que trabajar con el director de escena Emilio Sagi es garantía de éxito, no se esperaba una respuesta tan favorable de crítica y público. "He cantado muy poca zarzuela, pero estoy estudiando y descubriendo nuevos papeles. Los tenores, cuando pensamos en zarzuela, pensamos sólo en los grandes roles de Doña Francisquita o La Tabernera del Puerto, pero con el Príncipe Pío me he quedado sorprendido y muy emocioando", afirma en una entrevista con la agencia Efe.

"Quiero cantar más zarzuela. Todos los años me gustaría trabajar en una, dos o tres producciones. Además, quiero cantarla fuera de España, para que este género tan digno, tanto como la ópera, se conozca más y porque en el extranjero su éxito es maravilloso", prosigue Ismael Jordi, quien confiesa haber estado equivocado sobre este género.

Premiado por la Reina Sofía como alumno aventajado de la Escuela Superior de Música que lleva su nombre, y donde comenzó sus estudios con su admirado Kraus en 1998, el tenor debutó en su ciudad natal con Don Pasquale, de Gaetano Donizetti, y ha trabajado títulos tan conocidos como La flauta mágica, Edipo Rey, Cosi fan tutte, El barbero de Sevilla o L'elixir d'amore.

Siglo XXI. Ismael Jordi ha sido calificado como "tenor del siglo XXI" y en los corrillos del Teatro de la Zarzuela se comenta su prometedora carrera y su afable talante. "Estoy agradecido porque a nadie le amarga un dulce, pero un cantante necesita tiempo para madurar. Nos someten a mucha presión y nos exigen demasiado. No se puede pretender que un cantante con 30 ó 35 años tenga ya la madurez vocal y personal. Noto que los cantantes de mi generación luchamos con todo esto", advierte.

Pero tiene asumido el vertiginoso mundo que le ha tocado vivir -"hoy estoy aquí con La Generala y mañana en Nueva York con L'elixir d'amore-, y se acopla. "Corren otros tiempos y tenemos que adaptarnos; un cantante de ópera tiene que cuidarse físicamente: "Soy el primero que va al gimnasio", afirma un artista que la lírica ganó al fútbol: "era muy malo -bromea-, pero el fútbol y el deporte me han ayudado mucho; me han dado disciplina".

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