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En el portal de Jaén

Algo huele a podrido en Jaén y no son las aceitunas. Todos los años nos encontramos con los albergues saturados, con un sinfín de inmigrantes esperando encontrar curro en la recogida que se inicia con el mes de septiembre...

el 15 sep 2009 / 19:06 h.

Algo huele a podrido en Jaén y no son las aceitunas. Todos los años nos encontramos con los albergues saturados, con un sinfín de inmigrantes esperando encontrar curro en la recogida que se inicia con el mes de septiembre y con el tratamiento altivo por parte de las autoridades de estos aceituneros, andaluces de temporada a los que se recibe con más fuerzas policiales que techo para hospedarles.

Si la demora en abrir el albergue de la capital provocó que numerosos inmigrantes volviesen a dormir al raso a comienzos de noviembre, las infraestructuras de Ubeda no dan abasto y las autoridades han tenido que buscar locales alternativos, lo que se llama pomposamente "recursos de abrigo" y que, en muchos casos, se trata de enclaves de emergencia como un polideportivo, una instalación evidentemente inadecuada para una potencia del G-8.

Habrá que resolver, de entrada, esa vieja ecuación cuya incógnita sigue siendo por qué no todas las contrataciones de aceituneros van acompañadas de un lugar digno para que los trabajadores, sean de la nacionalidad que sean, descansen y duerman fuera de las jornadas de trabajo. Y por qué ese servicio tiene que prestarlo el Estado y no los empleadores. El hecho de preguntar por qué los temporeros no encuentran por sí mismos una habitación donde guarecerse nos llevaría, lamentablemente, a una espiral de preguntas, desde el precio de los arrendamientos a la falta de entusiasmo por parte de los caseros a la hora de aceptar, según y como, a los inmigrantes como inquilinos.

La delegada de la Junta de Andalucía en dicha provincia, Teresa Vega, dice lo que suelen decir todos los delegados, por estas mismas fechas y es que a estas alturas no hay posibilidad de encontrar empleo, que los empresarios forman las cuadrillas con mayor antelación y que estos aspirantes a temporeros pierden el tiempo. Para colmo, este año la cosa no va a dar mucho de sí pero muchos de quienes se las ventilaban en la construcción, están volviendo sus ojos hacia el campo, sobre todo si eran albañiles clandestinos y no tienen subsidio alguno que les ampare. Entonces, si la cosa está tan chunga en Jaén, ¿por qué vienen? Es probable que pretendan currar sin papeles, fuera de la ley. Ha ocurrido en otras campañas, pero ya va siendo menos probable que suceda: la modernización agrícola provoca que cada vez mengüe el número de personas necesarias para el vareo, la cosecha, el transporte y el almacenamiento del oro verde.

Llevamos años intentando hacerlo bien con este asunto y seguimos haciéndolo mal. Hay casi tantas reuniones de alto nivel como jornales en el campo, para resolver este desastre anual, esta romería a ninguna parte que seguro que le da dolores de idem a la Virgen de la Cabeza. Policía y billetes de autobús hacia otros destinos. Ese, hasta ahora, ha sido el antídoto a la llegada de peregrinos hacia el árbol que constituye el símbolo vegetal de Andalucía. Si San José y la Virgen María se las ventilaran en las olivas, terminarían teniendo al niño Jesús en un portal. Y a todos, empezando por la propia Junta de Andalucía y el empresariado del sector, se nos iba a poner cara de Herodes.

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