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En el Sevilla, con humildad, han de replantearse muchas cosas

La errática política de fichajes ha provocado pasar de luchar por la Champions a hacerlo por evitar el descenso.

el 14 feb 2012 / 22:12 h.

La base del gran Sevilla de los títulos, aparte de la magistral dirección técnica de Juande o el armazón que formó Caparrós, estuvo en el altísimo porcentaje de acierto de Monchi y Del Nido en materia de fichajes y traspasos. Ello permitió al Sevilla crecer exponencialmente en la última década y pasar de estar peleando en mitad de la tabla y celebrando las clasificaciones para la UEFA en la Puerta de Jerez, a subirse a las barbas de los grandes, disputarles el título de Liga hasta la última jornada y abarrotar las vitrinas del Ramón Sanchez- Pizjuán con más copas ganadas en quince meses de gloria que en los cien años anteriores.

Aquello fue irrepetible y de los jugadores que levantaron esas copas apenas quedan hoy cuatro en el plantel: Navas, Kanoute, Escudé y Palop, y de los cuatro sólo el primero mantiene un peso específico.

Los Alves, Luis Fabiano, Adriano, Poulsen, Maresca o el mismo Capel fueron vendidos por un buen puñado de millones. ‘Vender para crecer’ era el lema del Sevilla de los triunfos. ‘Siempre que se reinvirtiera bien’, habría que añadir. Pero desde que se tocó el cielo en 2007 con tres títulos -UEFA, Copa y Supercopa de España-, nada ha vuelto a ser lo mismo. Se fue Antonio Puerta de manera trágica y ese mismo verano llegaban bacalás de la talla de Mosquera, Boulahrouz, De Mul o Koné –que ha tardado cinco años en acoplarse–, futbolistas pagados a precio de oro (26 millones costaron esos cuatro) que no dieron rendimiento alguno y empezaron a inclinar la balanza para el lado de los fiascos más que de los aciertos (sólo Keita ese año).

En 2008 siguió la misma tónica: se da el pelotazo vendiendo al malí pero se malgastan 24 millones en Konko, Acosta y Romaric (Navarro, Squillaci y Duscher sí dieron aceptable rendimiento). Más de lo mismo en 2009, con Zokora y Sergio Sánchez en un lado de la balanza y sólo Negredo en el otro. Guarente, Alexis, Dabo y Cigarini fueron las estrellas del verano de 2010 (Rakitic y Medel llegaron en enero) y los fichajes de este curso (Coke, Spahic, Manu, Reyes o Babá) tampoco han dado el nivel. El club devora entrenadores y el capitidisminuido plantel pelea hoy por eludir el descenso. Aquello de vender para crecer ya pasó a la historia. Es hora de reconocer los errores, con humildad, y replantearse las cosas. El peligro acecha.

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